Cartas al director : Melendi y ‘María’

Eduardo Marco Valle

El día 23 de Julio disfruté, como un gran número de oscenses, del concierto de Melendi incluido en los ?prelaurentis?. Había un gran número de jóvenes, mayoritariamente en el albero y bastantes grupos familiares en las gradas: padres y madres con la ?chiquillería?. Yo me sentí muy a gusto con la actuación y entrega del artista, con sus letras inspiradas y con su posicionamiento comprometido con las personas más desfavorecidas y contra los ?poderes fácticos?.

Como digo, estaba disfrutando del concierto, como lo atestiguaba el movimiento rítmico de mi cuerpo, cuando el artista presentó una canción con el título de ?Cannabis? y la acompañó con argumentos de ?libertad personal? frente a ?opresión del poder?. La verdad es que fue el único tema que no aplaudí. Y es que estuve todo el tiempo que duró la canción pensando en la paradoja a la que estábamos asistiendo.

Como padre y como educador estoy al tanto de los esfuerzos de todas las instituciones para la prevención de drogodependencias en los jóvenes. Y entre estas instituciones está el propio Ayuntamiento de Huesca, cuyos técnicos del Módulo de drogodependencias alertan contra las negativas consecuencias del consumo de diversas sustancias adictivas por los jóvenes. Tanto los padres y educadores, como los técnicos en la materia, somos conscientes de las dificultades de la tarea. Pero esas dificultades se agigantan cuando son las personas que ostentan un amplio prestigio entre la población joven y llegan a convertirse en ?modelos? para muchos de ellos, quienes dicen a nuestra juventud exactamente lo contrario de lo que padres, educadores y técnicos les estamos advirtiendo. Y lo hacen con el viento a favor de una canción o una serie de TV y con la ventaja de permitirles sentirse como más modernos y más ?avanzados?.

La triste paradoja es que los grandes esfuerzos económicos y personales del Ayuntamiento, las familias y los técnicos tienen que enfrentarse en condiciones de inferioridad con el poder mediático de modelos e iconos que transmiten el mensaje contrario: ?la ?maría? es buena?. Y esa afirmación, que puede ser discutible para la población general, creo sinceramente que no es defendible proclamada ante niños y niñas de 7, 10 o 12 años. Lo más paradójico es que sea el Ayuntamiento que mantiene un Módulo de drogodependencias quien dice una cosa, y el propio Ayuntamiento oferta a sus ciudadanos un concierto en el que se defiende la contraria.

Para acabar de forma constructiva, me gustaría dejar claro que no pretendo promover una ?caza de brujas? ni defender ningún tipo de censura, pero sí propondría una mayor coordinación entre las distintas áreas municipales que permita tomar medidas que eviten estas paradojas y estos mensajes contradictorios sobre cuestiones tan importantes para nuestros jóvenes. Yo creo que si el propio Melendi hubiese sido conocedor de la composición de su público, él mismo hubiera hecho una presentación más ?cautelosa? de la mencionada canción. Me gustaría que el año que viene se volviera a contratar al estupendo artista asturiano y colaborara con el Módulo de drogodependencias animando a nuestros jóvenes mediante una canción a disfrutar de la naturaleza y a practicar deporte, por ejemplo.

Comentarios