Broche de oro para Pirineos Sur

Pirineos Sur ha dejado tres de sus platos fuertes para el final, para cerrar la programación de este año en sendas noches de estrellas que se esperan vibrantes y apoteósicas. El brasileño Carlinhos Brown repite una vez más, aunque no por eso deja de atraer a un público numerosísimo; hace ya una semana que se colgó el cartel de completo en la venta de entradas para su concierto del sábado. Actuará junto con Bebo Valdés, con quien presentará temas de su último disco El milagro de Candeal. El viernes, los portugueses Madredeus llegan arrastrando estelas de saudade y también a muchos incondicionales. Interpretarán, entre otros, temas de su último trabajo, Faluas do Tejo. Este jueves, Ismaël Lo demostrará también que es uno de los artistas senegaleses más internacional.

El álbum El milagro de Candeal constituye un recorrido de excepción por la música brasileña, desde lo más primitivo a lo más actual, desde lo ancestral a lo sofisticado, desde lo más íntimo y emocionado a lo más festivo y bailable. Se trata de un disco de enorme riqueza musical en el que Carlinhos Brown, Bebo Valdés y los músicos de Candeal son los protagonistas. Este trabajo nace de la película del mismo nombre, dirigida por Fernando Trueba, que narra la historia del viaje de Bebo Valdés a Salvador de Bahía (Brasil) para reencontrarse con sus orígenes africanos; pero allí descubre Candeal y el trabajo desarrollado por Carlinhos Brown.

Pirineos Sur recomienda encarecidamente a quien no disponga de entrada para el sábado, que se abstenga de acudir al recinto, puesto que no se pondrán a la venta más tickets en taquilla.

El embeleso que provoca Madredeus transportará, el viernes, al público hasta Lisboa, ciudad homenajeada en su último disco, Faluas do Tejo, -título que evoca las antiguas embarcaciones que navegaban por el Tajo- que ha sido calificado como el más luminoso de la banda portuguesa. El arte de Madredeus es una exquisita muestra de ese sentimiento de añoranza, nostalgia y desesperanza, conocido como saudade; que, según Pedro Ayres, compositor y alma del grupo, es "un estado en el que una persona se permite experimentar sentimientos contradictorios o cultivar pensamientos poco ortodoxos acerca del amor, la vida y el tiempo?. ?La saudade es la clave y la razón por la que hacemos música?, añade.

La noche dedicada a la lusofonía se completa con el grupo Cool Hipnoise, que cultiva el funk-hip hop de origen afro-portugués, combinando la tecnología y su propia instrumentación, acompañándose además de nuevas voces para explorar inquietantes territorios musicales. Cool Hipnoise, moviéndose entre el funky, el rap y el sonido electrónico es, indudablemente, una de las formaciones más creativas de la escena portuguesa de los noventa.

El largo fin de semana colofón del festival comienza este jueves con la actuación de Ismaël Lô -nacido en Nigeria pero criado en Senegal- cuyo sonido es una mezcla de ritmos tradicionales actualizados y elementos más propios de occidente, sobre los que destaca su voz, vital, sedosa, y emocionada, especialmente cuando canta baladas, lo más destacado de su repertorio. Es un trovador contemporáneo que canta a las cosas que le rodean y los sentimientos que le provocan, generalmente en francés, wolof u otros dialectos de su tierra.

El músico africano compartirá noche con la banda zaragozana Couscous Party, que se adscribe a la fusión de ingredientes electrónicos y ritmos africanos, con el latido del afrobeat y la herencia del gran Fela Kuti, sin olvidar las enseñanzas del afrofunk de Manu Dibango, las sonoridades magrebíes o los ejercicios de electro-soukous. Utilizan tecnología digital y programaciones, ordenadores y samplers, pero sin renunciar a los sonidos orgánicos de una banda de formato clásico, de músicos tocando sus instrumentos.

Los conciertos se celebrarán en el Auditorio Natural de Lanuza a partir de las 22 horas.

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