Cartas al director: Aeródromo de Monflorite

Carlos Castañosa Calvo.

Dentro de un contexto nada gratificante ?hablamos del penoso proceso que se está ejecutando en el aeródromo de Monflorite- aparece esta racha de aire sano y fresco que reivindica cómo continuar con la utilización deportiva de un entorno que, en su día fue diseñado precisamente para ello y que lucha con negociaciones y diálogo para evitar un desahucio tan infamante como las manipulaciones que han desmantelado un valioso patrimonio histórico a favor de un descabellado proyecto aeroportuario, ajeno a la lógica y al sentido común.

Entre los valores que configuran el brillante pasado de la Escuela de Vuelo más antigua de España, ocupa lugar preeminente el Club NINBUS, por su trayectoria y por el espíritu deportivo y aeronáutico desplegado a lo largo de tantos años de éxito y penalidades, de logros e incomprensiones, de disfrute y sacrificio.

La gestión, su esfuerzo de promoción y la divulgación de una actividad tan extrañamente ignorada en estas geografías, debieran ser ejemplo a seguir en la figura del Presidente del Club, D. Luis Ferreira. No hablamos de un ámbito elitista, frívolo o inalcanzable, sino de una práctica altamente formativa tan accesible o más que cualquiera de otros deportes más populares por más conocidos.

Encomiable el trabajo de diálogo y negociaciones llevado a cabo por el equipo director del Club. Aparte de contar con mi apoyo incondicional, por lo que tiene de sana intencionalidad y objetivos de sus miembros, por cuanto conozco del lamentable proceso de demolición de la antigua Escuela, y apoyado en la lógica y en el más elemental uso de la razón, creo poder gratificarles con mi opinión de que nada va a perturbar su continuidad de por vida en el enclave tan bien defendido por todos ellos.

Cada día que pasa, cada opinión publicada, cada testimonio pronunciado desde los más recónditos intereses, confirma la evidencia de la inviabilidad del aeropuerto comercial. Jamás podrá ser operativo. Quizá llegue a montarse la pantomima de algún avión de pasajeros que aparezca, rodeado de parafernalia, para engatusar a una opinión pública deseosa de información real. Pero después de la foto, todo se quedará en ?agua de borrajas?, y ustedes podrán aprovechar el usufructo de unas instalaciones ostentosísimas que quedarán inútiles apenas se inauguren. Será un digno premio a los desvelos de ustedes y a su buena fe.

Mi recomendación es que no se dejen engañar en negociaciones a la hora de hacer concesiones abusivas a cambio de promesas de coordinación y convivencia con el tráfico comercial. Llegado el caso, la incompatibilidad sería absoluta. Pero no será necesario porque nunca se implantará el contrasentido de un aeropuerto formal por mucho que determinados intereses se empeñen en ?vendernos? optimismo e ilusiones artificiales, cuando sólo se trata de hormigón y expropiaciones.

Nadie desinteresado y bien informado ha creído jamás en la viabilidad o conveniencia de tan disparatado proyecto.

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