Canfranc: ruina o maqueta

Luis Laiglesia

Recientemente se ha abierto al público en Sabiñánigo un proyecto interesante para el Pirineo en general y para la capital del Alto Gállego en particular. Entre las variadas maquetas que se pueden contemplar en el parque de los Pirineos figura la de la estación de Canfranc, una silueta imprescindible en una ciudad que, en parte, es hija del ferrocarril.

Pero nos debe hacer reflexionar que este símbolo de una histórica reivindicación como es la reapertura de la línea internacional, situado a tan solo unas decenas de kilómetros de Sabiñánigo, se está cayendo a trozos. Su situación es calamitosa, ciertamente.

Un buen amigo me hacía hace unos días la reflexión siguiente: La estación se construyó en plena dictadura de Primo de Rivera y bajo el gobierno de una monarquía más que cuestionable, la de Alfonso XIII. Sin embargo, en plena democracia, no vamos a ser capaces de recuperarla. Qué paradoja.

No hay más que ver la cara de quienes se acercan al edificio cuando se les explica la historia, la injusta historia de la estación.

En un Pirineo que se desarrolla como una verdadera bestia desenfrenada, en un Pirineo cuyo modelo nos lleva a unas montañas no sostenibles en las que parece que solo hay sitio para campos de golf y apartamentos por miles, es incomprensible que un edificio de estas características se esté desmoronando.

Sencillamente no hay interés, señores. No hay interés.

Digo yo que no puede ser tan complicado recuperar un edificio de estas características cuando a unos metros las constructoras se están dando de bofetadas por un palmo de terreno.

Que no nos cuenten milongas de firmas, de agendas de ministras, de falta de documentos, de negociaciones... Porque aquí no hay excusas. O hay o no hay voluntad. Y a los hechos me remito: no la hay.

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