Cartas al Director: La fiestas, desde el otro lado de la pequeña pantalla

Javier Gironella Falces

No todos lo vemos igual, cada uno puede interpretarlo a su leal saber y entender pero de lo que no cabe duda es que la Fiesta, los sanlorenzos como popularmente se denominan por estos pagos, son muy diferentes a los de hace una década o menos, ahora no hace falta estar en el ajo para saber como se han desarrollado y como se han visto. Visto, porque antes teníamos que ponerle imaginación a la palabra brillante y el verbo cálido de Luis Garcés, Pedro Lafuente, Marcellan o Josefina Lanuza, por solo citar a los más veteranos, ahora además de la palabra nos llega la imagen y como dice el viejo mensaje que enseñaban en las escuelas de periodismos, una ?imagen siempre vale más que mil palabras?, aunque no se yo si eso es muy cierto cuando la palabra estaba en boca de periodistas como los que acabo de citar más arriba.

Pero ahora, que es a lo que voy, no hace falta estar allí, en el cohete, chupinazo o como ustedes quieran llamarle, en la procesión o en el momento cumbre de los danzantes. No hace falta, bien porque no se pueda como tantos que por unas causas o por otras no pueden dejar su casa o simplemente por la comodidad que supone sentarse frente a la pequeña pantalla y seguir la retransmisión que nos ofrece Nuria Garcés y sus compañeros de Localia, que nos permite a otros muchos oscenses seguir minuto a minuto la Fiesta.

Por eso les decía que esto es otra cosa, se adelanto en unos pocos años a ese bautizo de Fiesta de Interés Nacional, aunque ciertamente visto lo de esta mañana antes, durante y después del cohete, poco ha cambiado de cuando llegue yo a esta ciudad allá por los sanlorenzos del 76. Ligeros retoques al protocolo y la incorporación de algún hijo ilustre de la ciudad como Daniel Calasanz o el Maestro Samperiz, con quien se ha hecho justicia a tantos hombres y mujeres que han pasado por la Banda Municipal desde que Pedro Lafuente la recuperase para la historia de la ciudad. Por eso me ha gustado el detalle de que el Presidente de Aragón, que por cierto es vecino de Huesca, haya sido quien ha prendido en la solapa del traje del Maestro, la parrilla de oro de Huesca. Un detalle que deja al descubierto que aun se mantiene la sensibilidad por las cosas de aquí, en unos tiempos que por mucho que se empeñen algunos las cosas son como son, sean de Interés Nacional o simplemente de casa.

Y mañana el experimento del Presidente Civil. No acabo de entenderlo muy bien, aunque me lo han explicado por activa y por pasiva. Yo creo que hay ?toro? encerrado. Con todo que Dios reparta suerte. Que más de uno, de los de arriba y de los de abajo, la puede necesitar.

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