Discurso Institucional del Presidente de la Diputación de Huesca en el Día de la Provincia

Sr. Presidente del Gobierno de Aragón,

Sr. Alcalde de Huesca,

Sr. Secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras,

Sres. Alcaldes y demás autoridades.

Señoras y señores,

Muy buenos días.

Bienvenidos todos a esta jornada festiva, organizada por la Diputación Provincial de Huesca, en honor de las Corporaciones locales.

Muy especialmente, me gustaría dirigirme a los alcaldes y alcaldesas que asistís a este acto, en representación de todos los Ayuntamientos de nuestra provincia.

Vosotros que trabajáis, día a día, para mejorar la vida de vuestros conciudadanos, encabezáis la administración más cercana, la sometida a mayor exigencia y control, y también la que es el mayor exponente del ejercicio de los valores democráticos.

Los alcaldes sabemos que este ha sido un año especialmente importante para los Ayuntamientos.

Multitud de plenos de toda España aprobábamos, por unanimidad, la Carta de Vitoria.

Tras un cuarto de siglo de probada eficacia, los Ayuntamientos han sido la administración más próxima a los ciudadanos y la mejor valorada por la sociedad.

A lo largo de este período, los Ayuntamientos se han constituido en la mejor escuela de valores democráticos -tanto para la ciudadanía, como para los políticos- y han demostrado una capacidad de gestión que supera holgadamente las competencias que la Ley les otorga.

En consecuencia, desde los municipios, hemos reivindicado el reconocimiento de la labor que la administración local estaba haciendo para dar respuesta a las demandas ciudadanas.

Y también, hemos reivindicado que ese esfuerzo se viera respaldado por medidas económicas que nos garantizaran la autonomía financiera, y que nos permitieran continuar adelante en nuestra tarea.

En definitiva, hemos pedido sencillamente que se diera cumplimiento al Título VIII de la Constitución Española, que consagra la autonomía municipal y reconoce a la administración local como uno de los tres pilares de la organización territorial del Estado, junto a las provincias y las Comunidades Autónomas.

Con la elaboración del Libro Blanco para la Reforma del Gobierno Local ?que ha contado con la participación de cuantas administraciones lo hemos considerado oportuno- se ha abierto una puerta a la esperanza.

Ese ha sido el primer paso para clarificar las competencias de la administración local y dotarlas de una financiación adecuada por parte del estado y de las Comunidades Autónomas.

También es cierto que, en el caso de Aragón, parte del camino ya está adelantado.

Nuestra Comunidad Autónoma, es de las pocas en cuyos presupuestos figura un Fondo Local destinado a los Municipios.

Del mismo modo, los Ayuntamientos aragoneses contamos con la colaboración económica del Gobierno Autónomo para la ejecución de obras de carácter municipal.

Y, en la misma línea, deben comprenderse los convenios que esta Diputación viene firmando con distintos departamentos del Gobierno de Aragón, para la gestión conjunta de planes destinados a los municipios.

Esa buena sintonía -que preside desde hace algunos años, las relaciones entre el Gobierno de la Comunidad Autónoma y esta Diputación- es la misma que caracteriza las relaciones con el resto de las administraciones locales altoaragonesas.

En ese sentido, querría destacar el hecho de que este hábito de trabajo conjunto -que caracteriza a las instituciones aragonesas- es un factor enormemente positivo.

Y, en este año, singularmente, lo hemos podido comprobar.

Nuestra anticipación ?la de los Ayuntamientos, las Comarcas, la Diputación y el Gobierno de Aragón- ante la difícil situación que podría haberse generado, como consecuencia de la actual sequía, ha hecho que el abastecimiento de agua de boca haya estado siempre resuelto y que, en ningún caso, hayamos podido hablar de cortes o restricciones en el suministro de agua para la población.

La Comisión Mixta ?formada por esta Diputación y las Comarcas, en representación de los Ayuntamientos- para coordinar las intervenciones precisas para que el consumo de agua de boca no se viera afectado, ha contribuido a que se diera una respuesta anticipada a una situación que, de forma aislada, podría haber sido compleja de resolver.

Desde otro punto de vista, el período de sequía que atraviesa España, ha puesto de relieve que las tesis defendidas desde Aragón, y también desde Huesca, en materia de agua, eran certeras.

La cuenca del Ebro, no es excedentaria: necesitamos sus caudales para cubrir nuestras propias necesidades, presentes y futuras.

La situación climatológica que padecemos nos está situando en una posición delicada.

Genera dificultades a los agricultores y a los ganaderos, y también es una amenaza para el medioambiente aunque -afortunadamente y de momento- nuestras afecciones por incendio no han sido significativas.

En estas circunstancias, tampoco el sector turístico sale beneficiado.

Sin embargo, sabemos que esta situación será pasajera y que debemos mirar al futuro.

Eso es lo que estamos haciendo cuando, en esta provincia y de forma puntera, impulsamos modelos de desarrollo sostenible.

Modelos que nos permitan plantear nuestro crecimiento atendiendo a la disponibilidad de recursos naturales y a su preservación, así como a la viabilidad social y económica.

Modelos que, poniendo en valor el territorio y sus recursos, nos permitan asentar población estable que garantice el futuro de nuestros pueblos.

Este fue el objetivo -ya en otros tiempos- de determinados planes y programas de esta institución para salvaguardar el patrimonio arquitectónico popular; se logró, así, generar rentas complementarias que contribuyeron a detener la pérdida de población.

Hoy, nos enfrentamos al reto de poner en valor el territorio y sus recursos, de modo que generen beneficios para los habitantes del medio rural y garanticen tanto su permanencia, como la del entorno que los acoge.

Ese es el objetivo que perseguimos a través de la implantación de las Agendas 21, alejándonos de planteamientos radicales o integristas que únicamente conducen a la desertización del territorio.

También es el objetivo del Grupo de Trabajo sobre Medioambiente y Desarrollo sostenible que hemos constituido en esta Diputación.

Estos instrumentos, y el convenio firmado con la Cámara de Comercio para la elaboración de un Plan Integral de Desarrollo de la provincia de Huesca, servirán para comenzar a definir el futuro del Altoaragón a corto, medio y largo plazo.

Porque, en este momento, la provincia de Huesca dispone de unas excepcionales expectativas que, para tomar cuerpo y ser verdaderas bazas de futuro, es preciso ordenar adecuadamente.

La Exposición Internacional de Zaragoza, para cuya rentabilización se ha creado el Foro Expo 2008, es una oportunidad que no podemos desperdiciar y que, además, hemos de saber positivizar pensando en escenarios futuros que van más allá del 2008.

Lo mismo ocurre con todas las expectativas generadas en torno al aprovechamiento del recurso nieve, llámese en unos casos ampliación o mejora de centros existentes o, en otros casos, creación de nuevos centros.

Todo ello, sin perder de vista, la oportunidad promocional que este recurso puede significar para el sector turístico de toda la Provincia.

Encajar todas estas cuestiones, para que estén al servicio del futuro, exige fijar estrategias coherentes, nacidas de la reflexión, el diálogo y el consenso.

Pero el futuro, además, vemos como se va concretando en temas claves para esta provincia.

Durante este año se han comenzado a registrar avances en un asunto fundamental para nuestra provincia: las comunicaciones.

Por fin, vamos viendo como se adelanta en la construcción de dos vías claves para el Alto Aragón: la Autovía Lleida-Huesca-Pamplona y la Nacional 260.

Ambas -cada una en su rango- son los ejes horizontales que han de vertebrar la práctica totalidad del territorio del Alto Aragón, y nos permitirán la apertura hacia las Comunidades Autónomas vecinas, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico.

Esto, y la necesidad de abrir la provincia también hacia el sur y el norte -por vía carretera y ferroviaria- para aprovechar nuestra estratégica situación geográfica, es algo que afortunadamente hoy se comprende bien en Madrid. Y eso no es casual.

Recordareis que hace un año, el Secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras ?que hoy nos acompaña- mantuvo una reunión en la ciudad de Huesca con representantes institucionales; los compromisos adquiridos en aquella fecha, hoy se están cumpliendo. Y todos debemos felicitarnos.

Por otra parte, nuestras comunicaciones aéreas también registran avances.

Previsiblemente, las obras de Monflorite estarán finalizadas a mediados del año próximo y el Ministerio de Fomento -a través de AENA- nos ha ofrecido la posibilidad de colaborar en la promoción del aeropuerto, para que su apertura esté precedida de una campaña de difusión.

Pero, desde esta Diputación, somos plenamente conscientes de que hoy, al hablar de comunicaciones, es imprescindible hablar de las nuevas formas de comunicación: de las telecomunicaciones.

Y es en este campo, dónde la Diputación está haciendo, junto a los Ayuntamientos, un gran esfuerzo para minimizar la brecha digital.

Todos somos concientes de que la extensión de las redes informáticas está vinculada a la igualdad de oportunidades entre el medio urbano y el rural; por tanto, es un reto que debe resolver nuestro sistema democrático.

Ese es uno de los objetivos del programa Diputación Digital de Huesca, puesto en marcha para extender la banda ancha en el medio rural, promover la alfabetización digital y posibilitar la prestación de servicios telemáticos.

En resumen, desde la provincia de Huesca, continuamos mirando hacia el futuro, trabajando y avanzando en su diseño y en su construcción.

Pero hoy es día de fiesta y quiero invitaros a que disfrutéis de esta Huesca, que os espera vestida de blanco y verde.

Dicen que los sanlorenzos son la fiesta del reencuentro y la alegría. Os invito a que, en nombre de todos los San Lorenzos, que en el Alto Aragón se festejan, hagamos honor a ello.

Muchas gracias, por vuestra atención y compañía.

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