"Ponce, el Rey Midas"

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Con tres cuartos de plaza y calor, se celebró el cuarto festejo de la feria taurina de San Lorenzo, última corrida de toros de a pie de la feria. Se han lidiado seis toros de la ganadería del ?El Torero?, y uno de Mª Carmen Camacho corrido en cuarto lugar como sobrero y sustituyendo a uno del hierro titular devuelto por falta de fuerzas. En general han estado bien presentados y han dado buen juego para los toreros.

ENRIQUE PONCE: 1 oreja con fuerte petición de la segunda y Ovación.

CÉSAR JIMÉNEZ: Silencio tras aviso y Ovación tras aviso.

JOSÉ Mª MANZANARES: Silencio en su lote.

Destacaron en cuadrillas el picador Antonio Saavedra , los hermanos Tejero y Álvaro Oliver.

La tarde sin lugar a dudas fue de Enrique Ponce, el rey midas el toreo que todo lo que toca lo convierte en toro y le hace embestir. Ponce es un maestro, y en maestro del toreo está cada vez que hace el paseo y se pone delante de un toro. Con su primero, bien presentado y alto de agujas compuso una faena recia, con sabor y técnica, dando distancias, dejando la muleta en la cara y haciendo humillar a un toro que por su configuración siempre llevaba alta. Sometió y embarcó una embestida que noble, había que saber y poder encauzar.

Sin lugar a dudas, el torero consiguió todo eso y más realizando la mejor faena de la feria, y una estocada que por su colocación y efectividad ya solo merecía una oreja. El presidente no lo vio así, y no quiso conceder la segunda oreja que el público pedía con insistencia, una pena que escatimase en otorgar ese trofeo, pero de lo que no nos podrá privar la presidencia es del buen torero que Ponce ofreció a los aficionados.

Con su segundo, un sobrero del hierro de Mª Carmen Camacho que se quedaba corto, no humillaba y ?calamocheaba?, Ponce fue capaz, una vez más ante la admiración de los aficionados, de inventarse una faena y sacar partido a un toro por el que nadie daba nada. Sin duda todo un maestro del toreo.

César Jiménez no retoma el vuelo de su primera temporada como matador de toros. A pesar de haber cambiado de apoderados, este matador no termina de encontrar el sitio. Se empeña en encimarse en la cara de los toros y en ahogar sus embestidas cuando los toros requerían sitio, muleta plana y al hocico. Faenas voluntariosas y poco más.

José Mª Manzanares, es otro claro ejemplo del relevo generacional que no llega. Su toreo siempre se compone a la línea, fuera de ?cacho?, y en terrenos equivocados. Y es que la voluntad que imprime en sus faenas no es suficiente para convencer.

Este domingo se cierra la feria con la corrida de rejones en la que toman parte los rejoneadores Luis Domecq, Pablo Hermoso de Mendoza y Álvaro Montes con toros de José Benítez Cubero.

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