La Feria Taurina de Huesca no cumplió las expectativas

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La vuelta de Espartaco, para dar la alternativa al oscense Diego Luna, una gran faena de Enrique Ponce, algunos detalles de Jesulín, Uceda Leal y El Juli y las banderillas de El Fandi han sido aspectos destacados de la Feria Taurina de San Lorenzo en Huesca. En el lado negativo ha estado la poca fuerza de los toros que en algunos casos no estaban bien presentados lo que provocó las protestas del público.

No ha sido una feria con excesivos premios y el público no se divirtió. Abrieron la puerta grande Espartaco y el Juli y se quedó sin hacerlo Enrique Ponce al que no se le valoró como a sus compañeros la actuación que tuvo en el coso taurino oscense. El resto, bien por las condiciones negativas de los toros o porque no estuvieron a la altura, pasaron por Huesca sin pena ni gloria y dejando pocos detalles de calidad.

La feria se abrió con una corrida histórica ya que Huesca cuenta desde el día 10 de agosto con dos matadores de toros como son Diego y Tomás Luna. El primero vivió una jornada especial puesto que su padrino fue nada más y nada menos que Espartaco que se volvía a vestir de luces y tuvo el cariño del público al que respondió el torero con una buena actuación y demostrando la calidad que durante muchos años ha paseado por todas las plazas de España y abrió la puerta grande. El binomio Espartaco-Huesca quedó de nuevo de manifiesto.

Diego Luna tomó la alternativa que era su sueño y ahora tendrá que demostrar que vale para esto, mientras su hermano Tomás estuvo por encima de lo esperado y cortó dos orejas quitándose la espina de los últimos años ante su público. Espartaco les brindo, junto a los subalternos oscenses Pablo Ciprés y Julián García, su segundo toro de la tarde.

La segunda de feria tuvo muchos pases y poca calidad, además los toros de la ganadería de Pedro y Verónica Gutiérrez fueron flojos en general y no dieron mucho juego. Jesulín dejó algunos destellos con la muleta y El Fandi encandiló a los aficionados con las banderillas. Tiene un pequeño problema y es que el excesivo castigo que da a los toros en esta suerte les deja sin fuerzas para la muleta donde El Fandi tiene muchas carencias. El Capea pasó por Huesca sin demostrar nada.

La presencia de El Juli en la tercera de abono demostró que el torero madrileño ya no llena como hace unos años. Estuvo entregado y abrió la puerta grande gracias a la generosidad de la presidencia y de los aficionados con un premio excesivo. Uceda Leal tuvo un mal lote y Salvador Vega tampoco estuvo fino y sólo se le vieron algunas cositas en un torero del que hay que esperar mucho más.

Se completaban las corridas a pie con una terna muy interesante con Ponce, César Jiménez y José María Manzanares. Ponce estuvo muy bien en el que abrió plaza y realizó una gran faena que culminó con una buena estocada. Cuando todo el mundo esperaba las dos orejas, el presidente sólo atendió la petición de los aficionados y le concedió una. La generosidad de los días anteriores se había terminado y lo pagó el torero valenciano que demostró una vez más que es capaz de sacar de donde no hay con faenas de mucho mérito y con trasmisión a los tendidos.

No estuvieron a su altura César Jiménez y José María Manzanares. El primero no retoma el vuelo de su primera temporada como matador y en ello está Joselito, su director artístico. A Manzanares le puede pesar el apellido y es otro claro ejemplo de que el relevo generacional no llega con estos jóvenes toreros que ponen muchas ganas, pero a los que les faltan muchas tablas para conseguir los éxitos que consiguieron, por ejemplo, su padre.

Se cerró la feria con la corrida de rejones donde se pudo ver a un Hermoso de Mendoza como líder indiscutible del rejoneo en España que se llevó cuatro orejas. Tres para un Álvaro Montes en un buen momento una para Luis Domecq. Fue sin duda la tarde más divertida y entretenida para los aficionados.

En general hay que decir que no ha sido una buena feria y que Huesca se merece más en cuanto a la calidad de los toros que con cuentagotas dieron la talla de casta y fuerza. El empresario Justo Ojeda ha cumplido su 27 cumpleaños al frente de la plaza oscense. Este año se le acaba la adjudicación y el Ayuntamiento sacará un nuevo contrato. Según Ojeda sería conveniente reducir un festejo puesto que el papel no se ha agotado en ninguna tarde y es difícil cuadrar las cuentas. Veremos cual es la decisión final.