Eterna lucha del patrimonio oscense contra la humedad

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Todos los proyectos de restauración en la ciudad de Huesca tienen que abordar el problema de la humedad, ya que es el que más problemas provoca en la conservación de la piedra. A ello se suma el frío del invierno, con heladas frecuentes, las cuales resquebrajan el material. Es algo que se ha observado en el pórtico de la Catedral de Huesca y antes en el proyecto de rehabilitación integral de la basílica de San Lorenzo.

En otoño le llegará el turno a la fachada principal de Santo Domingo y San Martín, con una inversión que asciende a 250.000 euros. Actuación que se engloba en la intervención urbanística del entorno del campus universitario. Se va a trabajar en la recuperación de todos aquellos elementos arquitectónicos originales y que se han deteriorado con el paso del tiempo. Especial atención se va a tener con las humedades del zócalo.

También han sufrido importantes daños por culpa de la humedad la muralla de Huesca, la iglesia de Santa María in Foris y San Pedro el Viejo (iglesia en la que es necesario acometer la reparación de la cubierta del claustro y la recuperación de las pinturas de la capilla de los Santos Justo y Pastor).

Otros elementos del patrimonio oscense que están pendientes de restauración son el salón Tanto Monta (en el conjunto catedralicio), la iglesia de San Vicente el Real (La Compañía), el conjunto de ermitas del entorno de Huesca (en las que ya se han ido realizando distintas obras) y el castillo de Montearagón (perteneciente al municipio de Quicena); en este último caso se acomete el revestimiento de la muralla Este, con el fin de posteriormente llevar a cabo la iluminación del monumento.

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