La DGA confirma que los rebecos aragoneses no tienen pestivirus

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Los análisis efectuados en los laboratorios de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona han confirmado, según recoge EL Pais, la existencia de una epizootia que afecta a la población de rebecos de las comarcas más occidentales del Pirineo catalán y las limítrofes de Francia y Andorra. Y todo apunta a que el pestivirus, del mismo tipo que la peste porcina clásica, puede extenderse: con toda seguridad hacia el este, aunque podría expandirse hacia cualquier punto. Radio Huesca Digital ha confirmado en la DGA que los rebecos del Pirineo Aragonés no tienen este virus.

Las estimaciones correspondientes a 2003, (en 2005 han aumentado) arrojaban un censo superior a 53.000 individuos en los Pirineos. Contando Francia con 25.400 sarrios, Cataluña con 13.000, Andorra con 600, Aragón con 14.000 y Navarra con 200.

Su distribución, así como la estructura de sus poblaciones, es muy diferente de unas zonas a otras, estando estas variaciones condicionadas en gran medida por las actividades humanas, (caza, ganadería y turismo). La mayor parte de sarrios en el Pirineo de Huesca se encuentra en las cinco reservas de caza situadas a lo largo de la línea fronteriza con Francia, cubriendo gran parte del Pirineo occidental y central

Los Gobiernos francés y catalán han suprimido la temporada de caza de esta especie, que debía haber empezado el pasado 15 de agosto. El Ejecutivo catalán, además, ha pedido a Andorra que adopte la misma medida.

Los primeros cadáveres de rebecos afectados por una nueva enfermedad desconocida se produjeron en 2001, pero la confirmación de que el problema iba más allá que la coincidencia de animales muertos se produjo tras el hallazgo, el 12 de diciembre de 2004, de un ejemplar agonizante en Aranser (Lleida), en la reserva de la comarca del Pallars.

El guarda cargó al animal y lo trasladó a la Facultad de Veterinaria. En principio, se le diagnosticó una bronconeumonía, enfermedad frecuente en los rebecos y que con frecuencia les provoca la muerte, como ocurrió con este ejemplar. Meses después, cuando ya era evidente que las muertes estaban interconectadas y que se trataba de una epizootia, se volvieron a analizar los restos y se comprobó la existencia de un pestivirus que reduce a la mínima expresión las defensas del animal, de modo que éste muere cuando sufre cualquier tipo de contratiempo.

El Gobierno de Andorra asegura no haber encontrado ecos de esta epidemia en su territorio y, por tanto, mantiene la temporada de caza al igual que el de Aragón

El Gobierno catalán no duda de la palabra de los andorranos, pero dispone de datos que inducen a la reflexión: en las comarcas de Alt Urgell y Cerdanya, y siempre en terrenos fronterizos con Andorra, han sido encontrados hasta seis rebecos muertos, lo que induce a los técnicos a pensar que es muy probable que la epizootia haya cruzado la frontera.

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