A vueltas con los toros

Luis Abadías

Las malas sensaciones que ha dejado la última feria taurina en Huesca han disparado las críticas sobre el empresario Justo Ojeda en su último año de adjudicación de la Plaza de Toros. Hacía años que los aficionados no habían levantado tanto la voz. Entre otras cosas por el empeño de Ojeda de defender lo indefendible.

Estamos en un momento importante para que se recupere el prestigio que se ha perdido en los toreros y ganaderos que ya no consideran a Huesca como un punto de referencia de las ferias de agosto, como sucedía antaño. El Ayuntamiento tiene que poner en marcha el mecanismo de adjudicación de la plaza para los próximos años y debe hacerlo consciente de la necesidad de dar un empujón a la fiesta.

Decir si Justo Ojeda debe no o continuar en diferentes foros no debe ser vinculante en el fallo de la mesa de contratación. El pliego de condiciones y las ofertas de las empresas deben marcar esa decisión. Si Justo Ojeda gana debe tener claro que tiene una deuda con Huesca por lo visto este año y si viene otro empresario puede traer aire fresco a la feria.

Los empresarios contratan toros y ganaderías y luego sale lo que sale. Pero nunca se le debe perder el respeto al aficionado que es el que paga la entrada (por cierto cada vez más cara) para ver un espectáculo que en Huesca brilla por su ausencia. La Feria Taurina de San Lorenzo ha sido durante muchos años una de las ferias importantes del mes de agosto. Desde hace un tiempo Huesca es un simple apeadero más de los toreros que vienen, cobran y se van, sin dar todo en el ruedo.

Si alguien quiere perder un poquito de tiempo en internet puede comprobar que ganaderías torean Jesulín, Rivera Ordóñez, El Fandi, Ponce o El Juli, por poner unos ejemplos. Son siempre las mismas. Es el toro conocido como ?comercial? que sirve para cumplir el expediente sin pasar muchos apuros. Alguno se lleva algún revolcón que es más producto del cansancio de los largos viajes y de torear todas las tardes que del peligro que pueda llevar el astado.

De los toros ya ni hablamos. La falta de casta y fuerza de la cabaña brava es alarmante en toda España, pero en Huesca todavía se acentúa más. Uno siente envidia cuando un toro de El Torreón es indultado en el Puerto de Santa María, esa misma ganadería que estuvo en Huesca el día 12, o ver los astados de Parladé en otras plazas dando juego en la muleta y emoción a las faenas. Claro, todo va también en función del precio.

Los empresarios tienen que tragar con estas premisas si quieren tener a determinados toreros en sus carteles para atraer al público. Hay plazas llamadas ?toristas? en las que prima más el buen toro que el nombre del torero. Huesca no creo que pueda llegar a ello por lo que habrá que buscar un punto intermedio para que se pueda volver a disfrutar y divertirse en los toros que al fin y al cabo es lo se ha hecho en la plaza oscense durante muchos años y con lo que los aficionados se conforman en los cinco días de fiesta.