El Obispo de Huesca espera que la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia despierte nuevas vocaciones

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La participación de los jóvenes de Aragón en la XX Jornada Mundial de la Juventud, celebrada del 15 al 21 de este mes en Colonia y clausurada por el Papa Benedicto XVI, ha supuesto para la Iglesia aragonesa ?una verdadera fiesta de esperanza en la que ha vuelto a llenarse de una lumbre renacida?, afirma el Obispo de Huesca y Jaca, Jesús Sanz. La Delegación de Juventud de la diócesis de Huesca se ocupó de la organización y coordinación del viaje de las seis diócesis de la Comunidad autónoma de Aragón.

Después de una semana de convivencia con jóvenes de otras diócesis españolas y de otras partes del mundo ?asistieron de 200 países- Jesús Sanz afirma que ?esa luz que la Iglesia, en la persona del Papa, ha puesto en nuestras manos se nos da para ?incendiar? el mundo con el fuego de Dios?. Asimismo confía en que ?prendan las llamas de la Gracia, las de la fe-esperanza-caridad, las llamas de la paz y la reconciliación?.

Sanz viajó a Colonia con su homólogo de Tarazona, Demetrio Fernández, en uno de los dos autobuses que condujeron a ciento veinte aragoneses a la colina de Marienfeld (campo de María) en donde participaron con más de un millón de jóvenes en la Vigilia y posterior Misa internacional presidida por Benedicto XVI el pasado domingo 21 de agosto. Entre los cincuenta obispos españoles se hallaba también el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña.

De vuelta a las ocupaciones habituales, Jesús Sanz, uniéndose al sentir de los otros Obispos de Aragón, afirma que ?no empezó todo en el viaje preparatorio y tampoco todo ha terminado en el viaje de regreso. Ahora tendremos que ir releyendo en cada grupo y en cada corazón lo que el Señor ha ido sembrando en estos días de verdadera gracia divina?.

Transcurrida casi una semana de la Jornada, comienzan a sucederse testimonios de jóvenes como el de Elena Samper, para quien en la actualidad existen ?Herodes que te confunden y nos rodean: el todo vale y nada pasa?. Afirma que ?la sociedad hedonista en la que estoy sumergida me lleva en muchas ocasiones a dudar?. Después de Colonia se considera fortalecida: ?una vez más la estrella me ha dicho: no, eso no es así; sígueme yo te conduzco hacia el tesoro?.

Para Maria Garcés, Colonia ha sido ?una experiencia única; no se puede describir con palabras; hay que vivirla?. El ambiente ?gratificante por las personas y alegre por el motivo que nos reunía?, añade, ?me hace sentir más fuerte en diversos aspectos y estoy segura que esta experiencia me va ayudar en el día a día?.

Por su parte, el delegado de Juventud de la diócesis de Huesca, que organizó el viaje a Colonia de las seis diócesis aragonesas, Rodolfo Prieto, se muestra ?optimista? ante el nuevo curso académico de cara a ?dinamizar la pastoral juvenil con el impulso del Papa y de los jóvenes del mundo entero que han participado en la Jornada?. Prieto hace extensivo este deseo a todas las delegaciones de Juventud de la Iglesia de Aragón.

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