Se reitera la oposición a Biscarrués en la I Asamblea de la Plataforma Reino de los Mallos

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La primera asamblea de la plataforma Reino de los Mallos tenía lugar este sábado en la localidad de Santa Eulalia de Gállego. A ella acudían representantes del Ayuntamiento de la localidad, la coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos y empresarios de la Asociación Gállego Activo que manifestaban con rotundidad su oposición al pantano de Biscarrués.

A la reunión asistían más de 50 personas. Los organizadores hacen un balance positivo de la Asamblea que una vez más reiteró su negativa a la ejecución de Biscarrués, proyecto que será estudiado en la próxima convocatoria de la Comisión del Agua.

Durante el evento se mostró un montaje audiovisual que ilustraba la manera en que quedaría la zona tras la construcción del embalse: inundada en su totalidad, dejando a Santa Eulalia rodeada de agua. La Plataforma considera que la solución es embalsar agua en Monegros, y no en la zona de Santa Eulalia donde el turismo se está convirtiendo en un activo importante que destruiría el pantano.

El vídeo volvió a causar la indignación y el rechazo de los vecinos, que ven como todas las tierras del pueblo desaparecen bajo las aguas. Su enfado aumentó porque en estos momentos hay en construcción un hotel, un hostal y una tienda, negocios que se abren siguiendo el desarrollo turístico ligado a las empresas creadas por las aguas bravas. Además, el pantano supone el cierre de la empresa del río Gállego con más de 300 trabajadores.

El representante de los empresarios, Gustavo Ortas, insistió en que en esta zona la pirámide de población se está invirtiendo y cada vez hay más gente joven y más niños, de parejas que gracias a tener su trabajo o en río o ligado al río optan por quedarse a vivir en la zona.

El alcalde de Santa Eulalia, respaldado por sus concejales, mostró su total rechazo al embalse de 192 hectómetros, y a su alternativa de 170, ya que ambos acaban con su pueblo, según sus palabras.

Los vecinos mostraron incomprensión ante la postura del Gobierno de Aragón, ya que no se plantea una solución compatible con el desarrollo de la Galliguera y de Monegros, que, según los vecinos consiste en hacer las balsas de regulación en el territorio de los regantes.

Los vecinos de la Galliguera no se niegan a que se lleven el agua, solo a que la guarden en sus tierras, ya que consideran justo que los que se van regantes que se beneficien del agua cedan sus tierras para guardarla.

La Asamblea finalizó con el compromiso de los vecinos de luchar por sus derechos constitucionales a vivir en su tierra, tener su casa y sus negocios abiertos, participando en los actos que está organizando la plataforma Reino de los Mallos.