La DPH quiere participar en un congreso internacional sobre Félix de Azara

El área de Desarrollo y Turismo de la DPH está trabajando para sacar adelante la organización de un congreso internacional sobre la figura de Félix de Azara. La institución ha comenzado ya las negociaciones con el Ministerio de Medio Ambiente para llevar a cabo de forma conjunta la organización de este Congreso que se celebraría entre Madrid y Huesca.

Se trata de una cita de carácter internacional en la que participarían expertos y conocedores de la labor y trayectoria del naturalista altoaragonés venidos de diversos países de todo el mundo. Un evento que estaría promovido por la Diputación de Huesca y amparado por una institución de envergadura como el Ministerio de Medio Ambiente.

Todavía no se conocen las fechas en las que se celebraría este Congreso. El Ministerio ha de dar una respuesta en próximos días para conocer si finalmente sale adelante esta propuesta de coorganización con la DPH y, por tanto, Huesca podría acoger algunos de los días de este evento.

Félix de Azara nacía el 19 de mayo de 1742 en Barbuñales, convirtiéndose en uno de los más importantes investigadores y exploradores científicos de nuestro país. Recibió formación en las Universidades de Huesca y de Barcelona, así como en las Academias militares. Tuvo un importante reconocimiento entre los académicos franceses y británicos. Aunque hasta el siglo XX la conciencia medioambiental no fue algo extendido en la sociedad, Félix de Azara fue uno de los primeros naturalistas. Trabajó arduamente en el campo de las ciencias naturales: Pasó doce años en América del Sur; aprovechó ese tiempo para preparar un exhaustivo estudio sobre los recursos, geografía, fauna, flora, poblamiento, comunicaciones,... Fruto de ese conocimiento de la zona, se le encargó la colonización de la banda oriental del Río de la Plata (Uruguay). La provincia de Huesca se ha hermanado con Sâo Gabriel (Brasil), ciudad fundada por Félix de Azara. La importancia científica de Félix de Azara fue tal que se trasladó a París siendo recibido con gran admiración en el Museo de Historia Natural. Sus textos fueron imprimidos rápidamente en Francia y traducidos al alemán y al inglés. Su trabajo fue valorado por el propio Darwin.