¿Especulación o gestión?

Domingo Malo Arilla

Concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Huesca

Los Grupos de la oposición en el concejo oscense vienen analizando en las últimas semanas la situación económica y financiera del Ayuntamiento de Huesca. Nada más loable, sobre todo ahora, dado que en los próximos meses tocará debatir y presentar propuestas y sugerencias a los dos documentos económicos más importantes de la institución municipal: las Ordenanzas Fiscales y los Presupuestos para el ejercicio 2006.

En cualquier economía doméstica, los responsables de la casa valoran los ingresos que van a obtener, para posteriormente y en función de los mismos decidir los gastos familiares. En el Ayuntamiento de Huesca hacemos lo mismo. Primero, comprobamos los ingresos que se pueden obtener, siempre según los medios que facilita la Ley. Estos comprenden los Ingresos Propios (impuestos directos e indirectos, tasas de los distintos servicios y enajenaciones de suelo, entre otros), los Recursos Públicos Externos que se reciben de las distintas Administraciones (Estado, Comunidad Autónoma, Unión Europea, Diputación Provincial y Comarca) y, por último, los Recursos Privados que se puedan obtener por la vía de aquellos posibles préstamos que sean precisos.

La suma total de dichos ingresos se emplea para hacer frente a los gastos, es decir, para financiar los servicios que estamos obligados a ofrecer: bomberos, policía local, cultura, deportes, personal, mejoras en centros educativos, limpieza, matadero industrial, parques y jardines... y un larguísimo etcétera que no enumero para no aburrir.

Además, y con independencia de tales servicios, hay que hacer frente a lo que se conoce como inversiones: viviendas, suelo para esas viviendas, instalaciones deportivas y culturales, obras en polígonos industriales, asfaltado, eliminación de barreras arquitectónicas, iluminación, infraestructuras como las relacionadas con la red del agua, etc. Es lo que técnicamente se conoce como el Anexo de Inversiones al Presupuesto donde, sólo en este año de 2005, hay programadas 54 actuaciones.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define el vocablo especular como la ?acción que se practica con mercaderías, valores o efectos públicos con ánimo de obtener lucro?. Pues bien, espero que los señores de la oposición municipal comenten públicamente algún día, no sólo el elevado estado de ejecución del Presupuesto de inversiones durante los últimos años en el Ayuntamiento de Huesca, sin solicitar préstamos, sino también que lo que hacemos es precisamente todo lo contrario a especular, término que se menciona con muchísima ligereza en pocas bocas y con intereses partidistas.

El Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Huesca piensa que los recursos que se obtienen por venta de suelo no pueden quedar inmovilizados en una cuenta bancaria para esperar, observar y especular. Todo lo contrario: los devolvemos inmediatamente a la Ciudad y a sus ciudadanos transformados en obras y en servicios, seguros de que ello redundará en una mayor calidad de vida de los oscenses.

?Durante los años 2003, 2004 y 2005 se enajenó suelo por valor de 11,5 millones de euros?, se decía recientemente, y muy bien dicho, en un medio informativo. ?Hoy la bolsa se ha reducido?, finalizaba dicho artículo. Pero lo que no explicaba, y estoy convencido que por falta de una información precisa, es que ese dinero y esos recursos se han destinado a financiar la previsión definitiva de inversiones por valor de más de 36 millones de euros y que, en esta casa, la disminución de patrimonio es directamente proporcional al aumento de inversiones y de obras de todo tipo que realiza este Ayuntamiento. ¿O es que se prefiere un mandato de inactividad y desolación como el sufrido entre 1995 y 1999?

Algunos anteponen sus intereses de partido a la realidad y a las necesidades de la Ciudad, y hasta critican en Huesca lo mismo que sus compañeros de viaje hacen en otros municipios.

El Equipo de Gobierno prefiere conocer, planificar, gestionar y trabajar. Otros prefieren hablar, sembrar dudas, desinformar y alarmar sin motivo alguno.

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