Cartas al Director: Aragón Agrario y Energético

Esteban ANDRÉS SOTO

Secretario General de ASAJA Aragón

La actual situación de los precios de la energía de enorme incidencia en el sector agrario ( en muchas cosechas supone el 60% del total de los costes de producción), ha puesto en evidencia junto con otros factores, la endeblez de la viabilidad económica del trabajo en el campo.

Las administraciones no saben o no quieren hincarle el diente al problema y mientras tanto el campo agoniza y los jóvenes buscan refugio en sectores económicos más solventes.

El precio del barril Brent a más de 65 $ con miras a situarse en pocos meses a 80 $, ha vuelto a despertar las posibilidades de las energías renovables, biocarburantes, etc..... toda una compleja amalgama de potencialidades que al sector siempre se le han ofrecido, pero que raramente han cuajado.

Ahora parece que va más en serio. En Europa muchos países encabezados por nuestro vecinos los franceses ya dedican miles de hectáreas a estos usos. En España y en Aragón estamos en mantillas.

En síntesis para orientarnos a la hora de delimitar el contenido de cada una de estas energías diremos que energías renovables son las referidas a las fotovoltaicas ( placas solares), eólicas ( molinos aerogeneradores. España 3ª a nivel mundial), biomasa ( energía térmica de cosechas y aprovechamiento de residuos vegetales..) e hidráulica.

Hace pocos días se ha presentado el Plan de Fomento de las Energías Renovables para el periodo 2000-2010, que pretende alcanzar como objetivo mínimo el 12% de aportación a la demanda energética nacional ( para la UE es similar). Sin embargo hasta ahora en España apenas hemos cubierto el 28% de este objetivo.

Hay un cierto ?boom? con las placas solares, la inversión dependiendo de las subvenciones es rentable; su amortización se consigue en un periodo de 12-15 años para unos 25-30 años de vida que se da a las placas. La cuestión es tener próxima una línea de evacuación de la electricidad producida y considerar la dificultad de acceder a las subvenciones. Por ejemplo la convocatoria de 2005, que ha finalizado en Septiembre tuvo que dejar de admitir solicitudes por haber sobrepasado con creces la previsión presupuestaria. La administración no debería ?vender humo? y dotar suficientemente aquello que dice apoyar y que publicita con tanto entusiasmo.

En lo que respecta a los biocarburantes desde ASAJA estamos dando la voz de alerta para esta importante cuestión, nuestra agricultura a falta del despegue de otras posibilidades (hortícolas) y de la necesidad de encontrar cosechas de bajo consumo de agua, guarda condiciones inmejorables para aportar, vía cosechas de oleaginosas (colza, girasol, etc...), materias primas para la elaboración de biocombustibles provenientes de aceites vegetales y biocarburantes de base alcohol, ambos como aditivos en el primer caso para el gasoil ( en Austria sustituye 100% al gasoil) y el segundo para las gasolinas.

La gran ventaja de estos carburantes es la autosuficiencia energética que supone para un porcentaje determinado que se mezcla con el gasoil y gasolinas fósiles, entre el 5% y 10%, el carácter sostenible de estas cosechas y la minoración de la polución a la hora del consumo (Compromiso Kioto).

A la agricultura aragonesa, pues, se le plantea un reto crucial, es sabido que la globalización y el abaratamiento mundial de la comida conlleva la pèrdida de rentabilidad de los cultivos extensivos, imposibilitados de sobreponerse a los precios altísimos de la energía.

Estas cosechas energéticas en un país como España que demanda el doble de consumo energético que su crecimiento económico podría augurar un nuevo horizonte productivo para nuestra maltrecha agricultura.