ATADES Huesca espera abrir la Residencia “Joaquín Costa” a finales de este año en Barbastro

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La futura residencia para discapacitados psíquicos severos y profundos que se está construyendo en Barbastro ya ha concluido las obras, a la espera en estos momentos de equipar el centro que gestiona ATADES Huesca y de sacar a concurso las plazas. Un ambicioso proyecto que ha contado con una inversión de cerca de 1.700.000 euros que espera abrir sus puertas a finales de este año. El edificio consta de dos plantas, una zona de habitaciones y otra de servicio y espacio destinado a Centro de Día.

Un proyecto lento y dificultoso, según explica José Luis Laguna, gerente de ATADES Huesca, ya que se ha tenido que adaptar el antiguo albergue a un centro con unas características específicas que requiere, entre otras actuaciones, la supresión de todas las barreras arquitectónicas.

El proyecto incluye, además, la creación de un Centro de Día, así como diferentes servicios, en función de las necesidades que requieran los residentes, que estarán acompañados por un equipo de una treintena de profesionales, expertos en logopedia y terapia ocupacional, entre otros. Un espacio que contará con todos los servicios necesarios para atender adecuadamente a las personas que van a vivir en él de forma permanente.

El gerente de esta organización se muestra satisfecho por el trabajo realizado, a expensas ahora de equipar la residencia, conseguir algunos permisos y concertar las plazas de las que se ocupar el Gobierno de Aragón, a través del Instituto Aragonés de Servicios Sociales.

El alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, destaca la inversión realizada en este emblemático edificio de la ciudad que va a suponer la creación de casi medio centenar de puestos de trabajo, a la vez que se da respuesta social a un colectivo que requiere de una serie de cuidados que sólo en centros como éste se pueden ofrecer.

Así mismo, Cosculluela recuerda los inicios de este ambicioso proyecto en el que participa también el Gobierno de Aragón, y que no habría visto la luz sin la implicación y buena voluntad del presidente de ATADES Huesca, Ramón Torrente, que apostó por este centro, único de estas características en la provincia de Huesca.

La residencia, que inicialmente fue inaugurada con el nombre de Rafael Fernández de Vega y Frago para pasar posteriormente a denominarse Joaquín Costa, fue construida en los años sesenta por el ayuntamiento para ceder el uso y gestión a la Diputación General de Aragón en los años ochenta. Esta residencia prestaba servicio a estudiantes de la Comarca del Somontano, Sobrarbe y Ribagorza.

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