Rural

Cristina Pérez

Inculto, tosco, apegado a cosas lugareñas...es una de las dos acepciones que recoge la Real Academia de la Lengua. La otra es relativa a la vida y labores del campo. Pues muy mal. La primera, digo. No por estar apegado a las cosas lugareñas se es inculto, ni tosco. El lenguaje nace crece y se reproduce, porque está vivo; pero sobre todo se adapta y moldea a las circunstancias y a la evolución de la vida. Y lo rural , en lo que se refiere a territorio rural, en este continente ocupa el 92 por ciento. Y en esta provincia, lo rural, ha sido ese almacén al que siempre se va a buscar . Pocas veces a dar. Desde agua aunque no les sobre o ni siquiera la gestionen ellos , hasta pasar a exigirles cuestiones que, ni de lejos, exigimos a las zonas urbanas.

Por ejemplo: en el mundo rural introducimos el oso para desasosiego de pastores, cuidamos del quebrantahuesos y somos capaces de sacrificar la madera que da de comer a muchas serrerías rurales, por si acaso uno de ellos tiene a bien depositar su cuerpo en uno de sus árboles ; exigimos a los rurales que nos cuiden de los pueblos como si fueran una postal y ellos las figuritas que posan para nosotros....y no nos paramos a pensar que, si somos capaces de no sucumbir en el asfalto, es porque los ?lugareños? hacen auténticos esfuerzos por no marcharse de esos idílicos paisajes.

El mundo rural es la madre de la que, a fin de cuentas, hemos nacido todos. No somos buenos hijos. Nos hemos olvidado todos de nuestras raices y cuando Pepito vuelve al pueblo por navidad (si hay calefacción central sino no) o si pasa su agosto en el pueblo de la abuela, se asombra de ver que cerraron la lechería y han puesto un super o de que la era se haya convertido en un centro social .

Los rurales cuentan con un gran sentido común ante la vida. Los hemos convertido en los guardianes de la naturaleza y, como premio, les dejamos salir en las fotos. Los pueblos tienen mucho más que las romerías y las encantadoras tradiciones que, ¡dios nos libre! no pueden perderse.

Lo que no puede perderse es, sin duda, la vida del hombre allí. Hay que saber de sus necesidades y, a partir de ahí, empezar la tarea. A lo mejor no necesitan tanto de internet...como de un colegio abierto o un médico..rural por supuesto

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