Cartas al Director: Mi vida, mi futuro : no al Pantano de Biscarrués

Francesa de 26 años, eligió hace dos años cambiar de vida. De vivir en una ciudad de un millón de habitantes, trabajar en una multinacional pase a vivir en un pueblo de la Galliguera, y a trabajar en una empresa de Turismo. Me imaginaba una vida de verano animada con el mogollón de turistas que visitan la zona gracias a los deportes de aventura y los inviernos un poco más tristes. Suponía que la gente de mi edad trabajando del turismo no se quedaría a vivir en la zona en invierno. Pues me equivoqué. Somos más y más jóvenes haciéndonos casas en Murillo, Ayerbe, Biscarrués... Más y más que elegimos la zona para vivir ya definitivamente, 8 meses en el turismo y el resto del año como podemos? Más y más haciéndonos casa, teniendo hijos que dan vida a los pueblos? Y muchos más sueños e ilusiones porque creemos en el Reino de los Mallos. Pero algo nos preocupa. ¿De qué vamos a vivir, dónde tenemos que hacernos casa, de que paisaje van a disfrutar nuestros hijos si nos hacen el pantano de Biscarrués? Yo no quiero cambiar de vida; no quiero cambiar de trabajo; no quiero cambiar de casa (me estoy haciendo una en Biscarrués); quiero que mis hijos vean el río, los Mallos como yo les veo y como me hacen soñar? ¿Pero voy a poderme quedarme en estas tierras que no son mías pero que he elegido para vivir? Entiendo que los regantes necesiten agua para sus negocios y vivir mejor, pero nosotros también. Así que cómo se la pueden almacenar en sus tierras no veo porque tienen que hacer el pantano de Biscarrués e inundar las tierras, las casas y el turismo de la Galliguera y al final, echarnos de nuestras nuevas casas.

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