Cartas al Director: “Valoración del proyecto de presupuestos del gobierno de Aragón para 2006”

El proyecto de presupuesto del Gobierno de Aragón para 2006 asciende a 4.802,6 millones de euros, 581 millones más que en el año 2005, lo que equivale a un incremento del 12,5%. De entrada, supone un incremento notable respecto al montante de ejercicios anteriores y muy por encima del PIB nominal previsto (en torno al 7%) y del PIB a precios constantes (el Departamento de Economía cuenta con una estimación del 3,5%), lo que le confiere la ?categoría? de un presupuesto expansivo y social en el que el 54,14% del gasto (unos 2.600 millones de euros) se destina a los departamentos relacionados con el Estado de Bienestar (educación, sanidad, servicios sociales).

Con relación a 2005 el gasto corriente crece un 10%, incremento que mantiene la proporción de este gasto sobre el total presupuestado, en torno al 65% del total y que responde, en buena medida, a los compromisos sociales contraídos por el Gobierno de Aragón en materia de mejoras salariales de los trabajadores sanitarios, docentes y personal autonómico en general. El incremento de capítulos como el de bienes y servicios y de transferencias corrientes se mueve en una línea de contención, criterio que nos parece oportuno siempre y cuando no suponga una merma en la cobertura y calidad de los distintos servicios sociales prestados por la Administración.

El capítulo de inversiones reales crece en más de 94 millones de euros y el de transferencias de capital en 83 millones, lo que equivale, entre ambos capítulos, a un incremento de las inversiones totales del 21,3%, alcanzando un presupuesto previsto de 1.050 millones de euros.

A expensas de conocer en profundidad los presupuestos, la valoración inicial que podemos hacer de estas cifras es satisfactoria al incrementar el gasto autonómico en dos aspectos prioritarios para nuestro sindicato como son el gasto social y las inversiones. El presupuesto de 2006 supera en casi 5,5 puntos porcentuales el crecimiento nominal esperado del PIB regional y la mayor capacidad de gasto se consigue en un marco de estabilidad presupuestaria al financiarse por la mejora en las previsiones de ingresos propios y de la financiación autonómica, sin necesidad de tener que recurrir a un mayor endeudamiento.

No obstante, para CC.OO.-Aragón no es suficiente un mayor volumen de gasto para considerar un presupuesto más o menos expansivo o de un mayor compromiso social. El destino de esos recursos y las distintas políticas que emanan de un presupuesto público es lo que le confiere dicha categoría, por lo que la política presupuestaria del Gobierno de Aragón debería ir dirigida a corregir las principales carencias que tiene nuestra comunidad autónoma, mejorar la capacidad de crear riqueza y ampliar la cohesión social. Los principales capítulos sobre los que consideramos que se debería actuar son los siguientes:

Infraestructuras físicas: inversiones en infraestructuras físicas, sobre todo en las comunicaciones, que permitan reducir las disparidades territoriales que sufre Aragón.

Vivienda. El acceso a la vivienda sigue siendo uno de los problemas más serios que tiene la sociedad aragonesa. Por esta razón, a la obligación de la Administración autonómica de sacar mayores dotaciones de suelo público para la promoción de viviendas protegidas, habría que unir la creación de distintos mecanismos y ayudas que faciliten el acceso de personas con limitado poder adquisitivo a la vivienda de propiedad y de alquiler.

Enseñanza. A pesar de la ampliación de la plantilla de personal docente y de las inversiones previstas, el gasto presupuestado para 2006 se sitúa un punto del PIB por debajo de la media comunitaria, algo que debe ser corregido para avanzar en una mayor creación de riqueza e igualdad de oportunidades de la sociedad aragonesa.

Sanidad. Aún siendo importante el esfuerzo presupuestario realizado, la evolución demográfica de Aragón, con una población con un índice de envejecimiento superior a la media española y una alta dispersión en el territorio, debe de ser tenida en cuenta de cara a planificar el gasto sanitario en el corto y medio plazo de tiempo. Tampoco debe olvidarse el crecimiento continuado del gasto farmacéutico y la famosa deuda sanitaria que arrastramos desde que se produjo el traspaso del servicio en el año 2000 y que a finales de 2005 puede alcanzar los 150 millones de euros. El acuerdo de financiación sanitaria adoptado en el pasado mes de octubre permitirá a Aragón recibir 80 millones de euros, un pequeño parche que aliviará parcialmente la situación financiera de la sanidad aragonesa pero que no será suficiente para cubrir sus necesidades actuales y futuras.

Servicios Sociales. La complementación de las prestaciones no contributivas y el aumento de gasto previsto en este capítulo es positivo, pero la inserción sociolaboral de colectivos desfavorecidos, la integración de la población inmigrante o la atención a un número cada vez mayor de población dependiente, requieren de un mayor volumen de recursos.

Empleo. A pesar de tener una de las cifras de paro más bajas de todo el Estado, se empieza a detectar problemas de incorporación al mundo laboral de personas con especiales dificultades de inserción. Parados de larga duración, mayores de 45 años, jóvenes en busca de su primer empleo y mujeres, son nuevamente los colectivos más perjudicados y para quienes tendrían que planificarse políticas de empleo activas. Por otra parte, la alta tasa de temporalidad que sufre la población asalariada aragonesa es impropia para una economía desarrollada, por lo que sería deseable que las actuaciones del Gobierno de Aragón en materia de contratación de nuevos trabajadores de la Administración autonómica y en la promoción del empleo tuvieran como uno de sus objetivos principales la estabilidad laboral.

AESPA. Para CC.OO.-Aragón el Acuerdo Económico y Social para Aragón (AESPA), suscrito por los agentes sociales y el Gobierno de Aragón, debe tener su reflejo en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma de 2006 como garantía de un crecimiento económico sostenido en el tiempo y como instrumento de generación de empleo.

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