Cartas al Director: “Me lo tendrán que explicar”

Fernando González Celaya

PARTIDO POPULAR DE HUESCA

Tengo a bien contar con amigos en política (amigos de los buenos) que militan en partidos denominados de izquierdas y progresistas, y cuando hablamos de política siempre valoro su punto de vista y análisis de los temas sin superioridades morales e intentando, por mi parte, que sus argumentos me convenzan. Algunas veces lo consiguen.

Estos días, con el Estatut de Cataluña, no sé qué me van a poder explicar, ya que, desde posiciones internacionalistas y progresistas, indudablemente no lo tienen sencillo.

Este Estatut da muchos privilegios a unos territorios frente a otros, rompe con la igualdad entre españoles, fractura la unidad ante la justicia, obliga a quien viva o realice actividades en Cataluña a conocer el catalán, blinda las competencias para que los españoles no podamos decidir sobre el conjunto de España ni sobre políticas iguales y comunes. El Estado (el de todos los españoles) desaparece por la vía de los hechos de Cataluña con este Estatut.

Lo peor de todo es cuando exigen más recursos para mejorar sus servicios de educación, sanidad, servicios sociales, entre otros, porque dicen tener más derechos al recaudar más, al contribuir más. Y yo me pregunto, ¿a quién le quitamos recursos y, por tanto, servicios siendo limitados? ¿Se tiene derecho a mejores servicios públicos por contribuir más, por ser más rico? En este caso, ¿qué pueden pedir la Comunidad de Madrid o las Islas Baleares que contribuyen más?

Alguien entendería que un ciudadano por contribuir más en la renta se le diera mejor habitación en el hospital San Jorge o el tiempo de espera en una operación fuera menor. Alguien entendería que por este motivo se le diera mejor educación con más medios o un servicio más eficaz en una residencia de la tercera edad?

El Estatut quiere romper la gestión de la caja única de la Seguridad Social, solidaridad y garantía de futuro para los trabajadores. ¿Por qué? ¿Les molesta?

Todas estas cuestiones, los socialistas catalanes las han votado en Cataluña. Y los interesados que dicen que a Aragón no nos afecta, yo les aseguro que nos repercute y mucho: lengua, competencia de empresas, cajas de ahorros, contribución al estado, infraestructuras, agua, seguridad social?

Para un aragonés, es muy conveniente leerse el Estatut, ver cómo nos perjudica entre tanta consigna y palabrería, que la gente lo lea y saque sus conclusiones, sin grandes frases, sin demagogias.

Como última conclusión, poniéndonos en el caso de la bilateralidad entre Cataluña y España que nos impone el Estatut, me pregunto: ¿Por qué esta relación la pueden votar los catalanes en un referéndum y el resto de España no? ¿Acaso estamos menos preparados, somos menores de edad? ¿Por qué tienen miedo a una consulta popular en el conjunto de España? Tendrían que explicarlo, debatirlo, difundirlo? La gente lo conocería y seguramente saldría NO.

Mis buenos amigos progresistas y de izquierdas tendrán que explicarme en este maravilloso Estatut donde está la igualdad, la solidaridad y el concepto de soberanía.

Me lo tendrán que explicar, aunque lo tienen muy difícil.

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