Los problemas de los mataderos rurales aragoneses serán llevados al Congreso

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CHA considera que Aragón, por sus condiciones geográficas y demográficas, y estos mataderos de pequeña capacidad, por su carácter artesano y tradicional, cumplen los requisitos para acogerse a una situación de excepcionalidad que les evite tener que cerrar el 1 de enero de 2006, cuando entren en vigor los nuevos reglamentos europeos.

Chunta Aragonesista pedirá en el Congreso, a través de una proposición no de ley, que se tomen medidas para evitar el cierre de los pequeños mataderos en el medio rural aragonés, ya que las iniciativas parlamentarias presentadas hasta ahora en las Cortes de Aragón no han servido para que el Gobierno de Aragón se interesara siquiera por buscar una solución para este grave problema. CHA considera que Aragón, como otros territorios rurales del Estado, por sus condiciones geográficas y demográficas, y estos mataderos de pequeña capacidad, por su carácter artesano y tradicional, cumplen los requisitos para acogerse a las situaciones de excepcionalidad que recogen los propios reglamentos europeos que amenazan su continuidad y que entrarán en vigor el 1 de enero de 2006*. ?Es, por tanto, una solución sencilla que ya está prevista por la propia normativa y que sólo necesita de voluntad política para adaptarla y llevarla a cabo?, ha señalado el portavoz de Agricultura y diputado de CHA en Cortes, Salvador Ariste.

La aplicación estricta de estos reglamentos europeos implicará, en la práctica, la desaparición de los denominados mataderos de poca capacidad, la mayoría ubicados en el medio rural. ?Y es que, además de cumplir unos requisitos técnicos pensados para mataderos industriales, se les obliga a disponer de un veterinario y de tres operarios, lo cual los hace absolutamente inviables, teniendo en cuenta que el volumen de ganado que sacrifican no supera los 80 corderos semanales?, explica Salvador Ariste, que considera que la desaparición de estos mataderos afectará al entramado agroindustrial aragonés, a la transformación y comercialización del ganado autóctono y a muchas carnicerías que se abastecen principalmente de ellos.

Sin embargo, los propios reglamentos establecen excepciones y consideran conveniente su aplicación flexible ?para poder seguir utilizando métodos tradicionales en cualquiera de las fases de producción, transformación o distribución de alimentos y en relación con los requisitos estructurales de los establecimientos, especialmente con aquellos de escasa capacidad o situados en regiones con limitaciones geográficas especiales, siempre y cuando no se ponga en peligro los objetivos de higiene de los alimentos?. También ?cuando el propio operador de empresa alimentaria suministra directamente, en pequeñas cantidades, productos primarios o determinados tipos de carne al consumidor final o a un establecimiento local de venta al por menor, conviene proteger la salud pública mediante una normativa nacional, especialmente debido a la estrecha relación entre el productor y el consumidor?.

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