Cartas al Director: 25 de noviembre: día internacional contra la violencia de género: ¡tenlo presente!

Arancha García-Carpintero Broto.

Responsable Provincial CC.OO. Huesca.

Cuántas dudas surgen cuando, una noche cualquiera, en el silencio, escuchas gritos, gemidos, golpes,? que quieres sentirlos lejanos, pero que están en el piso de al lado.

Cuántas dudas, y ese temor de inmiscuirte en la vida privada, ese sentimiento contradictorio, de lo que te parece real o imaginario.

Y cuántas veces detrás de esta escena se habrá vivido otra, tan auténtica como macabra.

Cuando te has dado cuenta, una mujer más, tu vecina, ha dejado de estar viva, porque él, ?que era un buen hombre? se atreven a decir algunos/as, ante la decisión de ella de no soportar más su opresión, y decidirse a vivir libre, ha optado por matarla.

Sesenta y cuatro mujeres han muerto este año, en nuestro país. Y aunque tenemos una estupenda Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia, lo escrito, una vez más, no resuelve la realidad. Cientos de mujeres en España, y millares en el mundo entero son maltratadas, violentadas, degradadas, indignadas,? y muchas asesinadas.

Son ellos, en masculino, quienes las agreden y torturan, y también quienes las matan.

No hay ningún perfil para ellas. Pueden ser rubias o bien morenas, licenciadas o amas de casa, jóvenes o mayores, extrovertidas o introvertidas, extranjeras o autóctonas. Mujeres, todas ellas, eso sí.

Mientras que ellos cumplen todos los mismos patrones: mantener o haber mantenido un vínculo afectivo con su víctima, y creerse dueños y señores de esa, su propiedad.

En qué cabeza cabe que alguien sienta la posesión de otro alguien. Qué cultura puede mantener viva la sensación de superioridad, de invalidar a la persona diferente, de robarle la dignidad humana, degradándola hasta lo material, hasta lo poseído. Y qué sociedad puede permitir que sean diferentes unos asesinos y otros, justificando a quienes dicen amar a quién matan.

La violencia de género es un problema social, y debemos arrancarlo ya de la cortina de lo privado. Nadie debería guardar silencio. Nadie debería permitir a los agresores seguir caminando por las calles con esa tranquilidad, envuelta del silencio y la incredulidad. Nadie lo hace con quienes son declarados culpables, y reconocidos como violentos. ¿Por qué sí se permite con quienes además de serlo tienen la desfachatez de justificar su maltrato por amor?

Quiero concluir aludiendo a la nueva Campaña de CC.OO.:Tenlo presente, la violencia de género es una lacra social que afecta a todos los estratos y clases sociales. Luchar contra ella es luchar contra el silencio. Tenlo presente, si sufres cualquier modo de acoso, violencia, abuso o maltrato físico?DENÚNCIALE.

Tenlo presente, y si lo sufres, o sabes que alguien lo sufre, no lo silencies. ESTÁ EN TU MANO.

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