Cerca de 250 ancianos viven en las residencias de Barbastro

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En la actualidad son cerca de 250 las personas mayores que residen en los diferentes centros asistenciales y residencias de la Tercera Edad que hay en Barbastro, la mayoría procedentes de las localidades de la Comarca del Somontano, pero también de la propia Ciudad del Vero. Un sector de la población cada vez más numeroso y que, afortunadamente, en la actualidad disfruta de una mayor calidad de vida, que se pone de manifiesto en el Hogar de Mayores del IASS, punto de encuentro en el que participan en las numerosas actividades que se organizan.

De las cuatro residencias, una es privada y otra municipal. El resto pertenecen a las congregaciones de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, ésta última fundada hace 132 años en Barbastro. La madre superiora, Alicia Gargallo, destaca la evolución que han sufrido este tipo de centros que nacieron con el objetivo de atender a los ancianos más pobres y necesitados del siglo XIX. Situación muy diferente a la que vive hoy en día la Tercera Edad.

La Residencia Municipal de la Tercera Edad se puso en funcionamiento en abril de 2000. En la actualidad atiende a cerca de un centenar de ancianos, de los cuales el 70% son personas asistidas. Su directora, Pilar Casanovas, hace hincapié en el aumento de la demanda en los últimos años, también por parte de ancianos de otras comarcas colindantes donde, en este tipo de servicios, no tienen cubiertas las necesidades.

?Cuida a tus padres como a tus hijos? es el eslogan de la residencia privada ?Somontano?, que abría sus puertas hace dos años y medio, bajo la dirección de Mª Carmen Pueyo y Mamen Escofet, quien destaca la ubicación del centro, en pleno contacto con la naturaleza, además de su proximidad con el Colegio San Vicente de Paúl, con quien también comparten actividades.

El Hogar de Mayores del IASS, aunque no se trata de una residencia, cumple un servicio fundamental de cara a ocupar el tiempo libre del que disponen nuestros mayores. En la actualidad son numerosos los socios que asisten cada día a este centro, donde según explica su directora, Pilar Cavero, no se dedican solamente a las actividades de ocio, sino además y sobre todo participan activamente en los diferentes cursos de formación y voluntariado que se ofrecen a lo largo de todo el año.

Y es que envejecer no significa el final de nuestra actividad en la vida diaria, todo lo contrario. Pilar Nogueras, madre superiora de la Casa Amparo, describe la vejez ?como una época privilegiada que se caracteriza por la sabiduría, fruto de la experiencia?. Y termina haciendo referencia a una cita del Salmo 90: ?Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato?.

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