Cartas al director: Capitalitis

Carlos Rueda

Coord. Jacetania de Los Verdes

En torno al año mil comienza la llamada Revolución Urbana. La riqueza del mundo rural se transfiere lentamente hacia los castillos medievales, hasta entonces meros núcleos militares y burocráticos sin apenas actividad productiva.

Mil años después la Capital, con o sin castillo, absorbe la mayor parte de la población, de los recursos y de las actividades generadoras de bienes que ?no se comen? y, por tanto, pueden acumularse, que es la esencia del Capitalismo. Es decir: La Capital es El Capital y viceversa.

El lento proceso de transferencia se acelera vertiginosamente en los siglos XIX y XX con otra revolución: la industrial. El mundo rural y el pueblo se transforman en objetos pasivos del ?progreso? urbano. En este sentido no hay diferencia entre Comunismo y Capitalismo.

El dibujo del territorio antes del año mil era de tipo reticular: un tejido social disperso apenas centralizado. En la actualidad responde a un esquema atómico: un núcleo (capital) rodeado de órbitas habitadas por pequeños electrones (pueblos). Pero, así como en la naturaleza el equilibrio entre el potencial del núcleo y de las órbitas es perfecto, a efectos territoriales el desequilibrio hace tiempo que ha superado el punto crítico. Es la ?capitalitis?.

Desde un concepto científico de progreso hemos retrocedido. En el año mil el modelo territorial era reticular, neuronal y cuántico; en el año dos mil, es atómico y euclidiano. Sin embargo, ninguna formación política, ni siquiera las ?anticapitalistas?, cuestiona este ?plan suicida?. Si hay un paradigma de lo insustentable, es la Capital.

Por desgracia los ?ideopartidos? carecen del órgano para detectar el problema y planificar verdaderas soluciones. Para la Ecología (ciencia-herramienta de LoVe) equilibrar la diferencia de potencial entre núcleo y órbitas es, por el contrario, el meollo de nuestro Plan; que no obedece a consideraciones ideo-teo-lógicas sino científicas y lógicas.

La teología de la Capital no solo ha modelado el territorio, también ha repartido los papeles económicos y sociales. Karl Marx escribió ?la única cualidad del capital es su cantidad?. Lo que cuenta en las democracias capitalistas no es la gente ni su diversidad, sino la cantidad de gente. A bulto.

Esa es la orientación de los sistemas representativos democráticos, incluidos los de las organizaciones ?anticapitalistas?. ¿Pero dónde vive la mayoría de la gente? Muy fácil: en la Capital. No siempre fue así, pero sí desde el ?acelerón? de la revolución industrial, paralelo a la implantación de las democracias modernas.

Revolución urbana, industrial y comunista es igual a Dictadura del Proletariado. Cambie usted comunista por capitalista y ¿qué obtiene? ¡Dictadura del Propietariado!

El caso de Aragón es perfecto para ilustrar la capitalitis. El 60% de la población reside en el 2% del Territorio. Basta con ganar unas elecciones en Zaragoza para decidir el destino de Aragón. Según la lógica cuantitativa de la democracia capitalista Huesca y Teruel deben superpoblarse si aspiran a decidir sobre su futuro.

Los esfuerzos de LV se alinean en otra dirección: corregir el amenazador desequilibrio atómico-territorial actuando políticamente sobre el sistema representativo de nuestra democracia, empezando por nuestra propia organización: la Confederación Igualitaria Verde.

El sistema representativo de LV ya está inventado y se aplica en la Asamblea General de la ONU: un país/un voto; independientemente de la cantidad de habitantes. Podríamos denominar a este sistema como Ecocrático, ?gobierno de la Biodiversidad? o de los ?habitantes de la Casa? puesto que Ecología significa literalmente ?Ciencia de la Casa?

Para la Ecocracia todas las personas son diferentes, iguales en derechos. La novedad es que esto vale también para los pueblos ¡formados por personas! Si las personas son iguales en derechos ¿por qué no habrían de serlo los pueblos? ¿Acaso por la cantidad de personas que contienen?

En la Confederación Igualitaria del Planeta el voto de España vale lo mismo que el de China o Portugal. En la Confederación Igualitaria de España, el voto de Aragón vale lo mismo que el de Cataluña; en la Confederación Igualitaria de Aragón el voto de Huesca o Teruel vale lo mismo que el de Zaragoza; en la Confederación Igualitaria de Huesca el voto de la Comarca de la Jacetania vale lo mismo que el de la Comarca de la Hoya o Sobrarbe; en la Confederación Igualitaria de la Comarca de la Jacetania el voto de Canfranc, Aísa o Borau vale lo mismo que el de Jaca.

Finalmente, en el Pueblo-Ayuntamiento-Municipio, la democracia es directa y el sistema proporcional puro con resto mayor (o aquel que mejor potencie la biodiversidad) evitando el desperdicio de votos y el chantaje del voto útil. Es decir: el voto de cada persona vale y pesa lo mismo.

Según el modelo de LoVe, el parlamento español estaría formado por 17 representantes de 17 países elegidos mediante sufragio directo en listas abiertas, no bloqueadas y con voto preferencial. El Congreso partitocrático sobra, es un gasto superfluo en absoluto representativo debido a su sistema de listas cerradas y bloqueadas elegidas previamente por esas ?sectas laicas? en las que se han transformado los partidos. Con este sistema electoral no elegimos representantes sino gobernantes.

Una confederación igualitaria es, ante todo, una organización donde cada territorio permanece libre de alinearse en otra estructura adyacente. La Biodiversidad es Republicana, es fusionar a la igualdad entre las personas la igualdad entre los pueblos; es la verdadera solidaridad, la de la Justicia. De otro modo LA CAPITAL se come la Democracia.

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