La loca de la casa

Cristina Pérez Diego

Rosa Montero tiene un libro con ese título. Y es que, dicen, que Santa Teresa llamaba así a la imaginación :?la loca de la casa?. Bien. Pues instalemos todos en nuestra cabeza a esta pirada para que nos ayude a ampliar el campo visual porque, en ocasiones, de tanto mirarnos el ombligo se nos olvida levantar la cabeza y mirar al mundo. Y, si el mundo no nos convence nada - que no nos convence nada- pues echar mano de la loca de la casa.

Somos una sociedad sumamente crítica con todo lo que nos rodea. Ponemos en solfa las manifestaciones, las ongs, la religión, la alternativa, los logotipos, el sistema de tráfico local, el destino de los presupuestos, el agua que sale o no sale, al gobierno, a la oposición, al que hace porque hace y al que no hace porque no hace; criticamos todo lo que se hace con el único argumento válido de que ?tengo libertad a expresar mi opinión?. Claro, claro, del mismo modo que los demás tienen derecho a expresar la suya.

Todo este derecho lo ejercemos mientras seguimos con la mirada fija en el ombligo propio.

Está bien comunicarse, es la herramienta idónea en todas las discusiones pero nos sigue faltando el análisis. Las cosas, generalmente, no se hacen porque sí. Todas llevan detrás una lógica, un estudio y una razón. Antes de poner las cuerdas vocales a trabajar, convendría que existiera un filtro entre la cabeza y la garganta de forma que depurase la bilis . Probablemente nos evitaríamos muchos malos ratos .

Y si todo falla , si la actualidad no nos convence, demos un toque a la loca de la casa, ella siempre nos llevará por el buen camino.

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