Cartas al Director: “el coste de la reivindicación”

Arancha García-Carpintero Broto

Responsable Provincial de CC.OO. Huesca.

Hay quien opina, dentro del mundo sindical, que no deberíamos hacer públicas determinadas actitudes que lesionan, seriamente, los derechos a la libertad sindical, sobre todo porque estas informaciones dañan y dificultan que trabajadoras y trabajadores decidan presentarse como Delegados/as de empresa. Sin embargo yo soy de la opinión contraria, especialmente porque es inaudito que en pleno siglo XXI, con toda una legislación de libertades, tengamos que dejarnos someter por empresariado que con políticas caciquiles, ?pasan? de las Leyes. Por suerte no son muchas, pero a mi me sobran todas ellas.

Estas empresas tienen multitud de estrategias para boicotear y evitar la libertad de sus trabajadoras y trabajadores, en especial de aquellos y aquellas que son más reivindicativos o deciden organizarse creando los Comités de Empresa.

Las hay que ante una promoción de Elecciones Sindicales investigan para encontrar a los ?culpables?, forzando despidos antes de que este proceso se desarrolle. También las hay que una vez advertido el colectivo de que ojito con los sindicatos, y una vez elegido el Comité, presionan y acosan a sus miembros, hasta tal punto que algunas veces consiguen desestabilizar la reivindicación, que se den de baja como representantes sindicales, e incluso logran que alguna de estas personas abandone voluntariamente la empresa.

Mª José Martín Gracia ha sido trabajadora de EROSKI durante doce años, y dado su talante reivindicativo, ha tenido que vivir multitud de presiones, entre ellas la que vivió el día que decidió darse de baja de la gran cooperativa Eroski, grupo Gespa, una sociedad a la que se entraba firmando una solicitud, adherida al contrato de trabajo. Obviamente, si querías trabajar, al menos entonces, solo tenías esa posibilidad. Digo esto porque resulta alarmante que luego la empresa comunique, y ciertamente presuma de que el 60% de su plantilla es parte de su empresa. Es cierto, sí, pero de qué manera. Y desde luego, no tienen, como parte, ningún poder de decisión.

Pero las mayores presiones que ha tenido que vivir nuestra compañera, tienen que ver con su decisión de presentarse, en el año 2002, en la candidatura de CC.OO. Desde aquél mes de noviembre hasta hoy, ha vivido la presión y la amenaza permanente, en primera persona, y también a través de otras compañeras del Comité, que bien optaron por causar baja del mismo, bien tuvieron que quedarse en casa, con una baja médica dada la situación psicológica, resultado de ese sin vivir.

Y lo más alarmante de todo esto es que desde la propia plantilla, además, se vea con malos ojos que Mª José, injustamente despedida, decida, junto a CC.OO. ,exigir su derecho a la readmisión. No ha sido ella quién ha lesionado el derecho de nadie, sino quién obligatoriamente se ha visto obligada a defenderse del asesinato laboral, de un despido injustificado e injusto. ¿Qué pretendes con este circo? Le preguntaba alguna compañera. Pues es muy sencilla la respuesta: Justicia y dignidad como persona trabajadora, ni más, ni menos.

Quiero pensar que esta actitud, esta insolidaridad de algunas de sus compañeras, esta incomprensión, está muy relacionada, por desgracia, con el miedo y la necesidad de mantener un trabajo. En todo caso tan sólo una reflexión: ¿merece la pena?

Yo siempre digo que mi mejor recompensa es tener la conciencia tranquila. Y desde luego la conciencia de Mª José puede estarlo. Compañera, ánimo y suerte, y todo mi apoyo y solidaridad con tu justa causa.

Y aviso a navegantes, como dice el refranero: ?Cuando las barbas del vecino veas pelar,?..?

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