Colocado en la recta de Tierz el radar de control de velocidad

La nacional 240 es una de las vías más conflictivas de la provincia y que más tráfico soportan. Por ello Tráfico tendrá operativos antes de que finalice el año tres radares fijos que controlarán la velocidad.

Correr por la nacional 240 entre Huesca y Monzón va a ser en pocos días más que una temeridad. Trafico ha instalado tres radares fijos que comenzarán a disparar fotografías antes de que finalice el año.

Uno de ellos se sitúa en la recta de Tierz, en Estrecho Quinto, uno de los puntos más conflictivos del tramo carretero. De momento es informativo, junto a la cámara se sitúa una señal luminosa que se enciende cuando se superan los 70 km/h.

Las otras cámaras se situarán en otros puntos negros de la 240. Las conocidas como curvas de Angüés y el cruce entre Barbastro y Graus son otros puntos que contarán con control de velocidad automatizado. La obra civil está finalizada y ahora sólo queda poner en marcha los equipos de radar.

Los dos próximos años se colocarán siete más, hasta completar diez radares fijos en las carreteras del Alto Aragón.

Aunque la ubicación de éstos no está definida, si que se barajan algunas opciones de colocar alguno más en la N-240, en la entrada de Monzón. En la N-II entre Fraga y el límite de la provincia de Zaragoza. En la N-230 que va desde Lérida al Valle de Arán. En la A-123 entre Barbastro y Benabarre, en el kilómetro 3 de acceso a la capital del Vero. En la N-211, en el acceso a la autopista desde Fraga a Mequinenza. En la N-260 en las proximidades de Biescas. En la N-330 en la zona de Arguis y en los accesos a Sabiñánigo en Yebra de Basa.

Cerca de la capital se instalarán radares fijos en el acceso al cementerio en Huesca y en la entrada de la carretera en dirección a Ayerbe. El último se ubicará en la A-131, entre Huesca y Fraga, en la zona conocida como Venta de Ballerías.

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