Cartas al Director: Dr. Federico Mayor de Zaragoza

José María Arrojo Hernández

Me he sentido francamente complacido al comprobar que, el grupo de expertos de elegido por la O.N.U. para trabajar sobre la Alianza de culturas, va a estar copresidido por D. Federico Mayor Zaragoza, quien, como todos sabemos, fue Director de la Unesco. También sabemos que la Unesco es una Organización de la O.N.U. para la educación, la ciencia y la cultura, que se ocupa de contribuir a promover la paz y el bienestar social, mediante la colaboración entre las naciones en la extensión de la educación y del desarrollo cultural en el mundo, incluidos y,?especialmente, entre los países con necesidades de desarrollo. Mayor Zaragoza ha sido un ejemplo de buen hacer, de compromiso humanista en su trabajo y de visión universalista de los problemas jurídicos, sociales, políticos, etc., tanto en el ámbito internacional como en el contexto español.

Ha sido siempre un defensor de la misión de la O.N.U. en la resolución de de los conflictos internacionales, de la función del Tribunal Internacional de La Haya en defensa de los derechos de las naciones y, con sus escritos, un luchador en contra de las arbitrariedades, que pueden intentar realizar los países más poderosos en contra de los países más pobres de este mundo. De ahí su defensa de los organismos independientes de mediación internacional. Y, consecuentemente, su desacuerdo con los gobiernos de países, que, por ser poderosos económica o militarmente, que, por ello, se consideran y se proclaman líderes mundiales, por lo que se creen desligados de los organismos jurídicos de ámbito internacional que podrían frenar sus posibles desmanes y arbitrariedades. Su misma negativa a aceptar su pertenencia a dichos organismos, les delata, porque no quieren someterse a las normas por las que se rigen todos los Estados del mundo.

Personalmente, sentí una repugnancia radical a suscribir la frase del actual Presidente de los EEUU de Norteamérica, cuando, en la sede de las Naciones Unidas, se atrevió a expresar una frase de la siguiente especie: ?Un lider, para poder actuar, tiene que tener las manos libres y carecer de ataduras?. Nótese que el, lider al que se refería, era él mismo. De ahí, su negativa a someterse a los organismos internacionales. La lástima para nosotros, los españoles, fue que el primer vasallo incondicional que encontró fue Aznar, colaborador fiel y sumiso de Bush en la guerra de Irak, decidida en contra del Consejo de Seguridad de la ONU y ordenada por El Presidente Norteamericano con Tony Brair, llevando de ?adjunto? al Presidente español, quien manifestó que se había fumado un puro para celebrar tan ?acertada? decisión.

La oposición del Doctor Mayor Zaragoza fue de rechazo rotundo y contundente de semejante atropello del Derecho Internacional de quien leí, al menos, dos artículos en El País, en los que delataba el abuso y la obligatoriedad de someterse a las normas internacionales y del sometimiento al Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas. Supongo que ya se habrá convencido el Señor Aznar de que Irak no poseía armas de destrucción masiva y, el señor Rajoy ya se percatará de que no era el actual Presidente del Gobierno español el único que no sabía que el gobierno irakí poseía tales armas, sino que es que, tales armas, NO EXISTÍAN .

Para evitar ese tipo de atropellos, el Doctor Mayor Zaragoza, defendía el sometimiento a las normas internacionales, también de los poderosos. El hecho de que ahora trabaje en la misión de la ONU para promover una alianza entre culturas, es una garantía de que irá por buen camino. Yo le doy desde aquí modestamente las gracias. ¿Ustedes también?

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