El pequeño comercio comerció comenzará sus rebajas el día 1 de enero

La temporada invernal de rebajas se inicia con carácter general el 7 de enero, salvo para el pequeño comercio que podrá adelantar su comienzo al 1 de enero. En caso de reclamación o de duda, los consumidores pueden dirigirse a las asociaciones de consumidores, a cualquiera de las oficinas municipales de información al consumidor (OMIC), a los servicios provinciales de la Dirección General de Consumo, o llamar al teléfono gratuito de atención al consumidor (900.12.13.14 ).

Las rebajas permiten economizar en la compra de muchos productos, pero suponen una gran tentación que puede llevar a un consumo injustificado, por lo que es necesario mantener una actitud responsable y calcular bien las posibilidades económicas. Para evitar posibles disgustos, los expertos recomiendan que el consumidor elabore una lista de necesidades, de modo que se racionalicen las compras, asegurarse de que el comerciante da facilidades para la devolución y, por último, constatar que la calidad del artículo es exactamente la misma que antes de las rebajas.

Las rebajas no deben confundirse con otras figuras previstas en la ley, como las liquidaciones y los saldos. Las liquidaciones son ventas especiales derivadas de una situación excepcional (como el cierre del negocio, su cambio de orientación o cualquier otra causa que impida su continuidad). Los saldos son artículos que presentan algún defecto o tara de fabricación, o que han quedado obsoletos, y que por eso se venden más baratos. En ningún caso los productos rebajados podrán tener las características de los saldos.

Si el artículo adquirido resulta defectuoso el comerciante tiene siempre la obligación, incluso en rebajas, de admitir la devolución. Si el artículo no tiene defectos, y simplemente concurre un error de elección o cambio de parecer en el comprador, habrá que estar a lo que en el momento de la adquisición el vendedor oferte al consumidor en el marco de su política de ventas, pudiendo hacer público que no se aceptarán devoluciones o que sí se admitirán mediante la entrega de un vale o bien del dinero abonado.

En nuestro país casi todos los precios son libres, por lo que es recomendable la comparación de precios y calidades (el precio rebajado tiene que figurar junto al precio anterior). Es imprescindible cerciorarse de que los productos no presentan defectos o están deteriorados; exigir la factura o los resguardos de caja para poder devolver el producto o presentar una reclamación, y que el pago puede efectuarse con tarjeta de crédito. Además, la publicidad es tan vinculante como un contrato y, por lo tanto, el establecimiento ha de cumplir lo que promete.

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