Cartas al Director: Que hemos hecho los aragoneses para merecernos unos políticos tan bocazas?

 

Ecologistas en Acción 

Ecologistas en Acción lamenta profundamente el triste espectáculo que están dando varios dirigentes del Gobierno de Aragón en relación con la crisis que se está produciendo en la Comisión del Agua de Aragón. El momento delicado por el que está atravesando este órgano, debería llevar, por sentido común, a ser cautos. Sin embargo se apuesta por la crítica más absurda, da igual de que se trata, sólo se pretende echar más leña al fuego.

 

Las acusaciones hacía los colectivos de afectados por la construcción de grandes embalses, que acaban de anunciar su marcha de la comisión y hacia los grupos ecologistas, en el momento que estamos debatiendo sobre nuestra continuidad en este foro, deberían interpretarse como que realmente quieren que nos vayamos. Si este es el objetivo, les pedimos a estos políticos que no se molesten, hay suficientes argumentos en el mal funcionamiento de la comisión para tomar una decisión acertada sin más ayuda.

 

Las recientes declaraciones totalmente absurdas e incongruentes, sobre las que no nos molestamos en entrar, tanto del presidente del Instituto Aragonés del Agua, Alfredo Cajal, como del Consejero de agricultura, Gonzalo Arguilé, pretenden desviar el origen de la crisis de la comisión, la manipulación que de la misma vienen realizando los dirigentes del Gobierno de Aragón. Así la prepotencia con la que actuaron, tanto Alfredo Cajal, como el Consejero de Medio Ambiente en el ultimo pleno, no es más que una demostración más de lo que se viene dando en este órgano desde los inicios de la legislatura.

 

Respecto al Consejero de Agricultura, más le valdría preocuparse por los órganos de participación adscritos a su departamento, como el Consejo Agroalimentario de Aragón, donde, por cierto, también estamos representados, los colectivos “sin organización democrática”. Ni el plenario, ni las diferentes ponencias de este foro se han reunido desde hace cerca de dos años. Una alarma como la producida por la gripe aviar, o situaciones totalmente bochornosas como la grave contaminación que se está produciendo en nuestra comunidad de cultivos ecológicos y convencionales por polen transgénico, no han sido suficientes para que el consejero convoque a este órgano.

 

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