José Alegre Lanuza ordenado diácono en Huesca

Cerca de cincuenta sacerdotes concelebraron la Misa en la que el Obispo de Huesca, Jesús Sanz Montes, confería el ministerio del Diaconado a José Alegre Lanuza, de 25 años y natural de Grañén, en la Catedral de Huesca. Este ministerio, previo a la ordenación sacerdotal, llama al ordenado a “escuchar, decir, pronunciar y vivir la Palabra de Dios; a procurar la caridad con los más pobres y a realizar una promesa de celibato como testimonio claro y creíble de su pertenencia a Jesucristo”.

La ceremonia de ordenación como diácono coincidía con la jornada universal que la Iglesia celebraba este domingo por las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada. Ante familiares, amigos, sacerdotes del Seminario de Zaragoza, el Obispo oscense recordaba tres de los compromisos que adquiría José Alegre, “que culminarán en el sacerdocio”: escuchar, decir, vivir y pronunciar la palabra de Dios; la caridad, particularmente con los pobres de todas las pobrezas, y la promesa del celibato”.

El Obispo de Huesca explicaba que podría parecer una osadía que un joven de 25 años como pueda decir sí y para siempre a una entrega del corazón. En este sentido invitaba al nuevo diácono a narrar con su fidelidad alegre y dichosa que ésta es posible; que lo que se pide a los matrimonios cuando se casan en el Señor, es lo que también piden como respuesta de fidelidad en esta vocación ministerial de pertenencia a Jesucristo. Por último, al coincidir la ordenación como diácono con el Día de la madre, Jesús Sanz se dirigía a la madre y a los familiares de José Alegre a quienes les daba la enhorabuena y felicitaba a cuantos a través de estos años le han venido acompañando de tantos modos para que esa tarde fuera posible.

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