Carta de los trabajadores de Porta a la Coordinadora de vecinos

Beneficiados porque pase lo que pase, siempre saldréis ganando, pues no nos contáis nada de las “plusvalías”. Los afectados son los 5 compañeros muertos y sus familias, del mismo modo que los heridos y ahora nosotros y nuestras familias; es decir, que los realmente afectados estaban en la factoría, ya que con lo que pasó, fuera no hubo ni un simple rasguño. ¡Gracias a Dios!

Los trabajadores de Harinas Porta, S.A. os contestamos a los tres puntos de la carta que nos hicisteis llegar:

Primeramente agradecemos el preámbulo de vuestra carta pues es lo único que hasta ahora nos reconocéis.

Punto 1: Seguimos diciendo lo mismo y si tenéis algo que decir, decidlo a los culpables, ya que desde 1980, sin haber sacado, indemnizado o expropiado a la factoría, han dejado construir viviendas al lado.

Punto 2: Para nosotros nuestra fábrica es segura y para que esto se confirme, hay unos técnicos encargados de certificarlo y de proponer las mejoras que ellos crean convenientes para llegar a este fin (no lo que vosotros podáis decir por muy versados que estéis en la materia). Nos imaginamos que en vuestras casas tendréis gas y electricidad, que por si no lo sabéis, son potencialmente explosivos y peligrosos, y … estáis tranquilos, ¿no?

Punto 3: En este apartado, aún os habéis dejado alguna, como que puede explotar una central nuclear, se puede estrellar un avión o nos pueden bombardear los rusos. Porque en cualquier caso como nos habéis dicho, esto también puede pasar en vuestra casa.

En cuanto a las “pinceladas”, desde el primer día se ha dicho que si no hay apertura, no hay fábrica nueva; así que, por los motivos que tengáis contra la familia Porta os habéis dedicado a intentar cerrar la fábrica, cuando si vuestros esfuerzos destructivos los hubierais dirigido en trasladarla, “otro gallo nos cantaría”.

Por último os queremos decir que no solo a la familia Porta intentáis hundir, pues con ellos nos hundís a más de 40 familias.

Huesca es una ciudad donde prácticamente nos conocemos todos, así que cuando nos veamos por la calle podremos decir: ¡Mira, éstos son los que nos dejaron sin trabajo!

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