Cartas al Director: “Una gravera en La Galliguera”

E. Marco

Los visitantes habituales de La Galliguera no ganamos para sustos. Por si no bastara la ‘espada de Damocles’ de la construcción insolidaria y abusiva de un pantano que anegaría las tierras de Erés, expulsaría a sus habitantes e hipotecaría el desarrollo de una de las comarcas más dinámicas de Aragón, ahora contemplamos con estupor la aparición de unos movimientos de tierras que provocan una enorme y fea cicatriz en el entorno del río Gállego.

Parece ser que el alcalde de Riglos ha permitido a una empresa que metiese su maquinaria cerca del Molín de Yeste (aula de la naturaleza visitada por los alumnos de nuestras escuelas) y procediera a arrancar una superficie de seis hectáreas del ecosistema de la zona para extraer áridos.

¿Cómo es posible que se permita atentar de esta manera contra el principal motor de desarrollo de la comarca, como es el patrimonio natural que sustenta el “turismo de aventura”?. ¿Cuántas hectáreas más van a arañar de sus tierras, de su flora y contra su fauna?. ¿Se han parado a pensar el “paisaje lunar” que van a dejar las excavadoras y camiones cuando se vayan?.

Se me hace muy difícil de creer que esta actuación tenga en cuenta las necesidades de la comarca. Me parece imprescindible que se manifiesten los organismos oficiales como Ordenación del territorio, Medio Ambiente etc. Mientras tanto, que se paralice el arranque del suelo de La Galliguera hasta que salga a exposición pública y las administraciones y los habitantes hayan tenido ocasión de dar su parecer.

Ya está bien de subordinar las prioridades de la comarca a los intereses de fuera de ella, ya sea el agua de la que se beneficiarán a muchos kilómetros, o los áridos que no se van a emplear para el desarrollo autóctono.

Si no se para este atentado natural, cuando se vayan las excavadoras dentro de muy pocos años, no sólo no habrán generado riqueza, sino que dejará seriamente dañado el principal motor de desarrollo de la zona. Evitémoslo.

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