1400 litros de agua y 40 grados en la Ruta de los Castillos

Cuatrocientos diez senderistas han participado en la ruta senderistas que constaba de 34,8 kilómetros, organizada por la Comarca Hoya de Huesca. En esta segunda edición prácticamente se duplicaba el número de los inscritos el pasado año. Los más rápidos—aquellos que realizan el recorrido a la carrera—llegaban a Ayerbe a las 11.50 horas, mientras el primer senderista lo hacía en torno a las 13.00 horas y el último en alcanzar la meta a las 16.30 horas. En el transcurso de la Ruta de los Castillos, se han dispensado alrededor de 1.400 litros de agua, en botellines y garrafas, utilizándose 110 kilos de hielo para refrescarla. Las temperaturas llegaron a superar los 40 grados.

La prueba daba inicio a las 8.00 horas, tras haberse procedido a la entrega de material—camiseta conmemorativa, guía de la Hoya de Huesca, ejemplar de la revista Caminar y vales para la comida y dos refrescos—, la recogida de acreditaciones y el reparto del almuerzo—café, leche, zumo, chocolate a la taza y torta—.

Aunque la prueba es senderista son muchos los que acompañan a los participantes tanto corriendo como en bicicleta de montaña.

Excelente nivel

Desde la organización se valora la excelente preparación de los participantes, superando el nivel medio de la primera edición de esta Ruta de los Castillos, celebrada en 2005, tanto por la velocidad media alcanzada como por el alto porcentaje de senderistas que han completado todo el recorrido.

De los 410 inscritos que tomaron la salida, 380 completaron los treinta y cinco kilómetros tras completar todas las etapas y avituallamientos, destacando como más exigentes la subida hasta las cimas en las que se enclavan los castillos de Loarre y Marcuello—en torno a los 1.000 metros de altitud--. Especialmente duro fue el tramo de la ermita y castillo de Marcuello, ya que al mediodía la temperatura al sol llegó a alcanzar los 42 grados.

A pesar de estas circunstancias adversas, sólo una persona hubo de ser trasladada al Hospital San Jorge de Huesca a causa de un golpe de calor, y en la llegada otras tres ser atendidas por sendas lipotimias.

Más dañados resultaron los pies. El servicio de podología, prestado por la empresa colaboradora Podoactiva, atendió a ochenta participantes con dolencias diversas y siempre de escasa importancia que, una vez tratadas y en la mayoría de los casos, no fueron óbice para que continuaran la marcha.

1.400 litros de agua

En Bolea, en Aniés, en el alto del castillo de Loarre, en Loarre, en la ermita de Marcuello y en Linás de Marcuello, entre otros puntos del recorrido, la organización dispuso de controles de avituallamiento en los que se suministraba a los participantes bocadillos, frutos secos, plátanos y, sobre todo, agua.

En el transcurso de la Ruta de los Castillos, se han dispensado alrededor de 1.400 litros de agua, en botellines y garrafas, utilizándose 110 kilos de hielo para refrescarla.

En el castillo de Loarre, cuyo ascenso era la primera gran dificultad de la jornada por el desnivel a superar, se repartieron bocadillos y los participantes pudieron consumir refresco. En este punto diez personas dieron por concluida su marcha, pero por el contrario se sumaron cuarenta más, entre ellas el participante más joven, un niño de apenas dos años de edad, que debidamente protegido del sol, hizo el recorrido hasta Ayerbe a espaldas de un adulto.

La distribución de todos los avituallamientos ha sido posible gracias a la colaboración con la que ha contado la organización, por parte de treinta miembros de la Asociación Os Andarines d’Aragón y miembros de distintas asociaciones y colectivos ciudadanos de Bolea, Ayerbe y Loarre. Alrededor de 90 personas han cooperado en la organización, además de la ayuda prestada por un nutrido grupo de voluntarios de Protección Civil que se han encargado de la seguridad de los caminantes, gente de todas las edades.

De todos los acentos

La mayoría de los participantes provenían de comarcas aragonesas, destacando junto a los de la Hoya y Zaragoza, los venidos de Valdejalón, de la Litera y Moncayo, aunque también había grupos llegados desde el País Vasco, Cataluña e incluso desde Andalucía. De hecho, los participantes venidos de más lejos fueron cuatro caminantes granadinas aficionadas al senderismo e integrantes de clubes organizadores de rutas en el sur de España.

Satisfacción en la organización

El buen ambiente vivido durante toda la prueba, una de las más atractivas y populosas de las que actualmente se celebran en Aragón, continuó durante la comida servida en el pabellón polideportivo de Ayerbe, en el transcurso de la cual las autoridades asistentes—José Antonio Sarasa, presidente de la Comarca Hoya de Huesca/Plana de Uesca y Jesús Alfaro y Natalia Ciprés, consejeros respectivamente de los servicios comarcales de Deportes y Cultura—reconocían que la prueba está plenamente consolidada. “Es un acontecimiento de deporte popular no competitivo de primera magnitud, que invita a mantener un buen tono físico al tiempo que se disfruta de parajes de singular belleza”, aseguraba Jesús Alfaro.

Desde la organización no se podía ocultar su satisfacción por los resultados alcanzados y ya anunciaban que se iba a mantener el último fin de semana de mayo como fecha de referencia de la Ruta de los Castillos dentro del calendario de marchas senderistas aragonesas, aunque se está estudiando la posibilidad de trasladar la prueba de la jornada del domingo al sábado para dar a los participantes un día de descanso antes de reincorporarse al trabajo.

Esta segunda edición de la Ruta de los Castillos, ha sido organizada por los servicios de Deporte y Turismo de la Comarca Hoya de Huesca/Plana de Uesca con el patrocinio de la CAI, el apoyo técnico del Club Os Andarines d’Aragón y la colaboración de los ayuntamientos de Ayerbe, Loarre y Bolea, así como de la empresa Podoactiva y la Asociación APIAC.

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