Crece, crece...

Lorenzo Río

Fíjense en la cifra, hablamos de 6.000 viviendas. Son las que se están construyendo en Huesca en estos momentos; ahí es nada. Una ciudad que crece a golpe de la paleta y no del padrón.

La capital oscense lleva varias semanas en el limbo de los 50.000 habitantes. Unos días los supera, otros los pierde... y así continuamente porque la ola de inmigración que también ha llegado hasta aquí y sin necesidad de cayucos, está ahora en pleno proceso de regularización y tienen que confirmar y renovar sus permisos de residencia. Eso hace que unos días estemos en tan ansiada cifra, y al siguiente, la perdamos. Pero lo cierto es que la población no crece lo suficiente como lo hace el número de viviendas que se levantan en la ciudad y que uno no sabe muy bien cuántas quedarán sin ocupar.

Pensemos una cosa. El número de habitantes no ha crecido -ni crece- al ritmo que lo están haciendo las viviendas. En el año 2000, los habitantes de Huesca se situaban en 46.369, en 2001 en 46.914, en 2002 47.803, en 2003 en 48.345, en 2004 en 48.795 y el año pasado 49.374. Un aumento de población que ha sido debido fundamentalmente a los inmigrantes, un sector poblacional que precisamente no suele acceder a este tipo de viviendas. Quién las ocupará entonces... Lo cierto es que se van quedando vacías las viviendas de zonas como el Perpetuo Socorro y el Casco Antiguo que son ocupadas por la inmigración; pero al tiempo, se van levantando nuevos edificios, muchos, cientos, que a día de hoy no se sabe quiénes serán sus moradores o si los tendrá; sobre todo porque a pesar del más que evidente exceso de oferta, los precios no se reducen en consonancia con él.

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