Jesús Sanz: "Doy gracias por la buena relación existente con Ayuntamiento de Huesca y Gobierno de Aragón"

El obispo de Huesca y de Jaca, Jesús Sanz, ha concedido una entrevista a Radio Huesca Digital en la semana del Corpus Christi. Destaca que ambas diócesis siguen trabajando con un triple objetivo: la celebración de los misterios de Dios, la formación de los cristianos y todo lo que tiene que ver con la caridad. La escasez de sacerdotes es una de las inquietudes actuales en la Iglesia y reconoce que guardar silencio en el tema de los bienes de la Franja no significa ni inhibición ni olvido. Habla de cordialidad en la relación con las instituciones (Ayuntamiento de Huesca y Gobierno de Aragón, por poner dos ejemplos).

Radio Huesca: ¿En qué momento está la Diócesis de Huesca?

Jesús Sanz: En estos momentos, la Junta va cerrando el curso. El comienzo de curso lo inaguramos dándonos todos un plan que tuviera un horizonte algo más amplio, para tres años, si bien cada año lo vamos actualizando y concretando en objetivos particulares. De manera que estamos terminando esta primera entrega y como todo plan pastoral, por no ir improvisando en la vida, nos fijamos siempre en las prioridades que nos parecen más urgentes. Tienen que ver siempre con esas tres grandes cuestiones que una comunidad cristiana desde hace 2000 años tiene que asumir, como es la celebración de los misterios de Dios y todo lo que tiene que ver con la liturgia y con los sacramentos; la formación de los cristianos y por tanto, todo lo que tiene que ver con la catequésis, no sólamente la de los pequeños sino también la de los adultos; y finalmente, todo lo que tiene que ver con la caridad, con el anuncio, el testimonio, de salir al paso de tantas carencias, preguntas y circunstancias a las que arrimar una buena noticia o por lo menos, un consuelo, un alivio y deseablemente también una solución. De manera que estamos concluyendo el curso, en donde nos propusimos, a la sombra de estos tres grandes temas ir dando pasos en nuestra Diócesis.

Esto, lógicamente, pues implica que en algún momento, hay que remodelar la estructura de la Diócesis. Intentamos que encauce y facilite lo que es esta vida que acabo de explicar. La estructura por sí misma no es algo que agote lo que es una respuesta. Si no hay personas, difícilmente la estructura hace milagros o magia. Por eso, también hay que cambiar sacerdotes o incorporar a seglares, religiosas y religiosos. Es lo que hemos hecho en este año. Una cosa es lo que un obispo y su equipo de colaboradores más inmediatos puede diseñar. Estamos ahora mismo, de cara al curso que viene, haciendo a lápiz, sólo a lápiz, el primer mapa. Dios también hace sus nombramientos y por ejemplo, en este curso ha llamado a unos cuantos sacerdotes. Algunos todavía muy en activo, muy queridos. Recuerdo muy particularmente a Agustín Catón. Supuso no solamente la sorpresa, era un hombre de sesenta y pocos años, tan activo, con un peso tan importante en la Diócesis. Supuso una remodelación, en este caso, impuesta por la circunstancia. Ahí estamos. Trabajando con estructuras, con personas, tratando de, a través de todas estas decisiones que vamos tomando, de acercar a la gente la buena noticia cristiana que la Iglesia conserva y quiere anunciar.

Radio Huesca: ¿Esa escasez de sacerdotes es la mayor preocupación de la Diócesis?

Jesús Sanz: Es una preocupación ciertamente, porque algo que tú quieres que te está indicando una carencia concreta, te duele cuando no tienes por ti mismo la solución en la mano. Entonces, hay que invocar a la generosidad porque somos menos para repartirnos más. Tengo que decir que cuento con un grupo de sacerdotes que, a pesar de la edad que tienen no pocos, son personas enormemente generosas, que se fían de Dios y que, a pesar de alguna inconveniencia o que te puede caer peor un cambio o una encomienda, pues tengo que decir para mi alegría y para ser justo con una deuda de gratitud que hay unos curas en Huesca que son buena gente. Y que, por tanto, con ellos se puede trabajar estupendamente. Es bonito que tú no seas el jefe de una "mini-nacional" (porque no es una multinacional), que cuentas con la gente, que la gente cuenta contigo y que es fácil y a veces hasta hermoso el afrontar preocupaciones y retos. El que ha acabado de apuntar es uno de los que, no nos agobia, pero sí que tenemos que tener más en cuenta. No llegamos a todos los sitios.

Radio Huesca: A esto hay que añadir que el "jefe", como usted dice, también está pluriempleado con Huesca y con Jaca. ¿Usted a veces siente que no llega?

Jesús Sanz: Sí. Cuando a veces me preguntan los compañeros de comunicación cómo se lleva esto, digo siempre que mal. Se lleva con la mayor dignidad posible, pero se lleva a veces mal porque son dos diócesis que tienen en sí todos los cauces, estructuras, personas, su geografía muy particular... No es sólamente el tema de la población, porque comparamos Huesca y Jaca con otras diócesis más grandes en España y evidentemente, no somos de las más agobiantes en este sentido. No obstante, la geografía no te ahorra el que si tienes que confirmar a un pueblecito, vas de mil amores y con toda la ilusión. Y cuando llegas, te entregas si puedes hasta el fondo. Pero te supone recorrerte todos los valles, todas las hoyas y todos los desiertos.

Radio Huesca: Hay cosas que no dependen de usted. ¿Cuál es su implicación en la batalla por recuperar los bienes emigrados?

Jesús Sanz: Hay un primer frente que es el que está librando fundamentalmente el Obispado de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián. Estamos con él. Lo que ocurre es que a veces algunos medios de comunicación o personalidades de la vida pública se preguntan por qué los obispos no hablan. Los obispos hablan a través de quien directamente tiene en este momento la palabra que es don Alfonso. Yo no podría decir cosas que las debe decir mi buen amigo don Alfonso. Él las está diciendo, tanto cuando habla como cuando calla. En este momento está calladito. No son silencios arbitrarios ni de no saber qué decir, sino a veces dictados por una prudencia, por el momento complejo y a veces demasiado enmarañado que vivimos a propósito de los bienes. Yo lamento enormemente esta situación. Lamento que, se ha dicho ya, haya varias baras de medir. Y que a nivel de la administración del estado y de la relación entre las diferentes autonomías, parece que hay un paquete de bienes, documentales o no, que tienen la carta de ciudadanía. Si hay que dar la vuelta a España para dejarlos en donde se ha decidido guardar, se hace, con todo un despliegue de medios de seguridad y de información puntual y hasta de una especie de despecho. Y sin embargo, es el caso nuestro. Estando tan cerquita, siendo tan fácil el traslado y tan justo el proceder a un traslado definitivo ya, sin embargo, esto no se da. Está la cosa complicada. Nosotros, y fue una indicación de las últimas que dio Javier Osés, mi querido predecesor, nosotros tenemos efectivamente en Huesca algunos bienes que no por ser menos en cuanto al número son menos en cuanto al valor en sí. Y pienso concretamente, entre otros, en el frontal de la parroquia de Berbegal. Es quizá de las piezas más importantes que hay, a pesar de los 113 que están esperando la devolución. Don Javier ya indicó, y es inteligente, que una vez que se asiente una jurisprudencia y que se termine todo el protocolo de una devolución de lo que propiamente tiene propietario, por las mismas razones y con idéntico cauce, nosotros procederemos, como está dicho ya, a la petición de los bienes que nos corresponden.

Radio Huesca: ¿Entonces esperan a ver qué ocurre en Cataluña?

Jesús Sanz: Intervenir ahora sería complicar más lo que de suyo ya resulta enormemente complicado, lo cual no significa ni inhibición ni olvido, porque eso está bien anotado. Únicamente que nos parece que ahora hay que solventar lo que está ahora mismo en curso de litigio. Cuando esto se solvente, esa solvencia nos permitirá a nosotros por la misma razón y con idéntico interés reclamar lo que en el fondo nos pertenece.

Radio Huesca: ¿Cómo están las relaciones entre el Obispado de Huesca y las instituciones?

Jesús Sanz: Tengo que decir que, en los dos años que llevo aquí, nunca he tenido personalmente ni institucionalmente ningún tipo de dificultad, sino todo lo contrario. Cuando yo me veo con Fernando Elboj en Huesca o cuando tenemos que hablar con algunas consejerías por temas de patrimonio u otras cuestiones, es una relación cordial. Eso no quiere decir que coincidamos, lógicamente, como sucede en un colectivo diferente en competencias, en criterios y en metodologías. Pero, puesto que servimos en el fondo por diferentes capítulos y motivos, a la única población, a la única humanidad, pues es bueno y doy gracias el que sea fácil una buena relación para afrontar complementariamente cuestiones comunes. De manera que yo tengo que decir que me muevo a gusto y yo creo que vamos tomando decisiones puntuales en temas de patrimonio, fundamentalmente porque en algún tema social, de poder abordar una respuesta común ante las carencias de las personas menos favorecidas. También hay encontramos una leal colaboración por parte de nuestras propuestas y lo que nos pueden facilitar las diferentes administraciones.

Radio Huesca: Sí se ha visto una rápida respuesta de la Diócesis a los inmigrantes, hay un sacerdote colombiano como delegado de inmigración.

Jesús Sanz: Efectivamente, don Carlos, que está trabajando también en la parroquia del Perpetuo Socorro. Sí, porque la gente viene no sólo con sus necesidades y con sus ensueños sino que también vienen con su fe puesta. Aunque es diferente, como ellos te dicen, vivir la religiosidad en los lugares de donde proceden, al estilo que podemos tener aquí en España, tenemos lo más importante en común. Y es justo, en este caso hemos encontrado una persona que estando totalmente integrado en lo que es nuestra pastoral diocesana, tiene las claves culturales de lo que es la gente a la que acompaña, porque él pertenece culturalmente a la misma sociedad. Por tanto, ha sido un acierto del que todos nos alegramos por el buen resultado que está dando.

Radio Huesca: Seguimos su opinión en la carta pastoral de la revista "Pueblo de Dios", ¿tiene la sensación de que hay una parte de los creyentes que no están de acuerdo con las ideas del Partido Popular y no se sienten identificados con lo que usted escribe?

Jesús Sanz: Sin duda alguna. Pero esto pasa porque, claro, cuando escribes una carta pastoral todas las semanas muchas veces llega la tarde del domingo y dices, "madre mía, ¿de qué escribo?", porque la tengo que mandar el domingo por la noche de la semana anterior. No sabes muchas veces de qué escribir y qué poder contar. En la inmensísima mayoría de los casos, yo abordo en esas cartas semanales cuestiones estrictamente religiosas, en donde no hay ningún tipo de dificultad y se acepta porque intento cuidar lo que digo y cómo lo digo. No tengo dificultad. Únicamente que cuando, por la coyuntura social y política, tengo que tomar una posición ante algún reto que está en el candelero, que está paseándose por nuestras calles, es donde puede darse ahí una apreciación diversa, incluso contraria, lo cual es totalmente legítimo. Yo jamás me he molestado porque alguien de la Iglesia, que pertenece a esta comunidad que yo en el nombre del Señor presido como buenamente sé y como mejor puedo, me diga "pues yo no lo veo como usted". Es perfectamente legítimo. Jamás, jamás me ha molestado. Es más, a veces, puedes agradecer que haya una confrontación siempre y cuando esa confrontación sea leal, porque no siempre se da. A veces, los abajo firmantes, cuando te empapelan en esa especie de cita con los medios en un periódico, no siempre se tiene respeto a la persona, no digo a la idea o al posicionamiento ante una situación coyuntural. Pero que alguien no lo vea como yo, repito, no solamente no me molesta, sino que en muchos casos me ha ayudado porque infalible sólo es Dios y el Papa, algunas veces cuando habla en su nombre en determinadísimas ocasiones. Por tanto, yo también me puedo equivocar. A veces, te puedes equivocar en lo que dices o en cómo lo dices, pudiendo decir cosas que son las verdades del barquero y tener toda la razón del mundo a lo mejor no has estado acertado en la manera de decirlo. Con una verdad has podido molestar o crispar por el modo que has empleado. Yo esto lo he reconocido y cuando gente que te lo hace saber, no solamente lo agradezco sino que además trato de enmendar la plana. Pero yo me dirijo fundamentalmente a los fieles católicos, a los que escribo la carta, pero como es una carta abierta, que es fácil decir lo que dice cada semana el Obispo de Huesca, pues esto recorre más allá de nuestras fronteras provinciales y diocesanas, el territorio nacional. He estado en informativos de los diferentes medios, tanto escritos como hablados.

Radio Huesca: Hablando sólo de Huesca, muchos católicos pueden sentir que no les está hablando directamente a ellos...

Jesús Sanz: Ya que lo ha citado, sólo faltaba, yo no soy portavoz del Partido Popular ni de ningún partido. Y cuando hablo, hablo en base a unos valores que juzgo que son los que los cristianos hemos heredado, que tenemos que defender, y cuando están en entredicho por una legislación, por unos encauzamientos de carácter cultural, político o mediático, obviamente, yo pongo, no mi pica en Flandes, pero sí siento, recordando las bases de lo que forma nuestro patrimonio de pensamiento, patrimonio cultural y nuestras opciones que abrazan la problemática social. Me estoy refiriendo a la libertad de expresión, a la libertad de educación por parte de los padres, al no acoso que puede estar muy acolchado hacia el acontecimiento cristiano y la Iglesia en su posición, a la defensa de la familia, a la paz... No solamente estamos por el "no a la guerra", sino tampoco por un "no" a cualquier tipo de coqueteo ambiguo con todo lo que implique terror. Lleve lo que lleve el terror, da igual que lleve chapela que turbante. Decimos "no" a todo lo que mancha la dignidad del hombre, lo que le siega la vida, lo que no le permite dignamente vivir. Por tanto, cuando es la vida, toda la vida, en todas sus fases lo que está en entredicho, cuando es la libertad, la familia o la educación... yo hablo, no siempre tengo el talento, la luz y el momento para decir las cosas de la mejor manera. Aún así, habrá personas que se pregunten dónde empieza la simpatía y afiliación política y dónde termina tu solidez de creyente y de fe. Éste es el tema, les puede pasar a ellos como me puede pasar a mí.

Pero aún digo una cosa más. Aunque es verdad que alguna vez ha habido alguna voz crítica, las voces críticas son contables, al menos las que a mí me llegan frente a las personas que pueden poner incluso palabras en mis labios que jamás he pronunciado porque no las siento y no las creo. Frente a esta posición críticona, ponemos la gente que me para por la calle y me escribe cartas, que a veces también salen a la palestra de los medios de comunicación, para decirme "gracias"; si yo tengo que, en base a este simple dato, tener que decir si voy bien o mal; tengo que decir que a la aplastante, inmesísima mayoría mis escritos les hace bien, les confirma. Corres el riesgo, es el precio que tienes que pagar, que no a todos les guste. Pero comparativamente, es algo que he podido comprobar en este curso. Uno de los momentos bonitos ha sido hacer una visita pastoral. Te metes por los pueblos, estás con la gente sencilla, con la gente de edad, con los peques... y uno de los temas de los que a veces me hablaban era el tema de mis cartas. Dices, bueno, pues esto llegará, no llegará, se entenderá, hará bien, sirve para algo... Bueno, pues tengo que decir esto, hay gente crítica, pero hay mucha más gente que anónimamente o por escrito me dice "gracias y adelante".

Radio Huesca: Suena su nombre últimamente para cargos "más altos".

Jesús Sanz: Es verdad que a veces te lo dicen. A mí me da pena que en las diócesis pequeñas a veces la experiencia te lo impone. Tú haces un poco relación de las diócesis pequeñas y a veces son como una especie de entrenamiento, de ensayo general para un obispo, donde cuando más o menos lo hemos ensayado, nos vamos a una diócesis mayor. No es que valga el obispo, al menos el que ahora está hablando con usted, es que me da pena no por mi valía que es la que es, porque todos valemos a los ojos de Dios y a los ojos de la gente lo que podemos hacer y ofrecer con sencillez. Me da pena por una especie de sensación de interinidad, de que esto va a durar poco. Yo tengo que decir que don Javier estuvo más de 30 años y don José María Conget, el obispo de Jaca, también estuvo toda su vida, doce años. Por tanto, tengo dos predecesores que en este sentido no puedo apoyarme en ellos para decir "duró tanto"... Duró todo lo que el Señor les concedió de vida como obispos en ambos casos. Yo no tengo más noticia más allá de los mentideros, de las quinielas que de vez en cuando se mueven... pero me hace gracia porque a veces dicen "de buena tinta" y te dicen incluso la fuente. Y dices, "pueden quedarte muy tranquilo, porque no hay peligro ninguno ni solidez en el rumor".

Radio Huesca: ¿Usted tiene esa sensación de interinidad?

Jesús Sanz: No, yo al menos no la tengo. De hecho, yo estoy trabajando a tope, todo lo que puedo, como, en el fondo es así, hasta que Dios disponga. Y como Dios dispone que yo siga así... Es verdad que con esta situación de la doble diócesis más luego la presidencia de una comisión episcopal, pues me complica mucho mi agenda. Tengo el doble o el triple de trabajo y la mitad de tiempo. Entonces, a veces, sencillamente no llegas. El único ascenso que yo tengo previsto es el de subir un piso en las obras del Obispado. Un piso es un piso.

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