El quebrantahuesos "Félix" ya vuela en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

El quebrantahuesos “Félix” ha sido liberado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El animal, que permanecía desde hace casi un mes en una jaula camuflada para adaptarse al hábitat, ha salido del recinto y ha seguido un comportamiento dentro de la normalidad en su contacto con el medio natural.

La actuación ha sido realizada por técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón y de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, junto con guardería del Parque Nacional. El consejero aragonés de Medio Ambiente, Alfredo Boné, el director del Parque, Alberto Fernández-Arias, y representantes de las Comunidades de Cantabria, Asturias y el Parque Nacional de Picos de Europa han seguido la suelta desde un “hide”, como integrantes del proyecto para recuperar la población de quebrantahuesos en esa zona. Tras la suelta, los técnicos de todas las instituciones han mantenido una reunión de trabajo en el Ecomuseo de Aínsa.

“Félix” nació en cautividad en Zaragoza el 15 de febrero, tras ser incubado el huevo durante 20 días. El huevo había sido rescatado en el Prepirineo aragonés ante las dudas sobre su viabilidad natural, en una operación en la que intervinieron los grupos de rescate en montaña de la Guardia Civil. Durante la incubación se contó con la colaboración de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, y tras el nacimiento, el pollo fue trasladado a un centro especializado ubicado en Viena (Austria), donde ha continuó con su desarrollo en cautividad junto a un ejemplar adulto, que ha actuado como nodriza. “Félix”, que pesaba 200 gramos cuando se trasladó a Viena, pesa ahora algo más de cinco kilos, y se encuentra en buen estado de salud, según el reconocimiento efectuado en el momento de su instalación en la jaula de hacking por los veterinarios del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del CIAMA La Alfranca.

Durante su estancia en la jaula, “Félix” ha podido observar directamente el comportamiento de sus congéneres en un punto de alimentación instalado en las inmediaciones de la jaula. Después de este período de aprendizaje, el animal ha alcanzado el desarrollo y el nivel de aprendizaje adecuados para ser liberado. El ejemplar fue equipado con un emisor, y marcado con anillas, bandas alares y decoloración de plumas en el momento previo a su instalación en la jaula. De este modo, la liberación se ha podido realizar sin necesidad de volver a manipular al animal.

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