Restando puntos

Lorenzo Río

Hacer el cálculo da miedo, la verdad. Es para echarse a temblar si atendemos a los puntos que nos pueden restar si sumamos las infracciones que en muchas ocasiones cometemos a diario en cualquier desplazamiento medio. Resulta que vamos cerca, a escasamente 10 minutos de casa, pero aún así cogemos el coche y lo hacemos sin cinturón de seguridad; ya empezamos, tres puntos menos; además coincide que tenemos que pasar a buscar a los hijos a la salida del colegio y vienen con tres amigos más que no han podido venir a buscar sus padres, nos ofrecemos a llevarlos a sus casas, y ya estamos perdiendo más puntos por ejercer de buena fe: cuatro puntos menos por conducir ahora con una ocupación superior a las permitidas por las plazas habilitadas en el vehículo. Calculen... calculen... en 5 minutos, de momento, ya hemos perdido 7 puntos, pero tranquilos, aún nos quedan otros 5.

Pero resulta que uno de los amigos de nuestros hijos es de una urbanización cercana a la ciudad; hemos de salir unos pocos kilómetros a la carretera, pero se nos hace tarde ya, así que pisamos el acelerador un poco más de la cuenta porque si no se nos enfría la comida y zas... otros tres puntos menos. Ahora sólo nos quedan dos. Y poco tardamos en perderlos porque casi entrando en el garaje de casa nos llama nuestro cónyuge para saber dónde estamos, porque se hace ya la hora de comer... ha sido descolgar y... ahora sí, ¡tres puntos menos! nos hemos quedado sin carnet. Nos han restado 13 puntos, estamos en uno bajo cero, como los grados.

Hagan un repaso de estas acciones y díganme: cuántas veces hacen esto a lo largo de la semana?

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