La expedición jacetana al GII llega a los alrededores del Baltoro

Los expedicionarios de Mayencos al Gasherbrum II continúan su aventura y en breve iniciarán el trekking en Baltoro. A través de su ciberdiario se puede seguir toda la información del grupo, y las últimas impresiones eran las siguientes:

‘Me introduzco en el saco de dormir destrozado, cansado de un largo viaje en todo terreno por pistas imposibles, de vértigo engañado, de parajes inolvidables. Ninguno llevamos carretes de fotos suficientes para intentar enseñar lo que hemos tenido la suerte de contemplar, y sobre todo los sentimientos que atraviesan la piel... Y es que el trayecto de Skardú a Askole que ahora se realiza todo en coche nos sorprende por su grandeza y su belleza, pero si algo nos ha calado más hondo y nos ha empequeñecido aún más, han sido las escenas vividas al entregar en esta población a los niños del lugar los jerséis y anoraks que hemos traído donados por el Candanchú Esquí Club. En España nos las prometíamos felices: ...tenemos más de 100 prendas, si las entregamos en alguna zona pobre se alegrarán... Askole, última población antes de comenzar el trekking del Baltoro, tiene en la actualidad más de 600 habitantes, y de ellos, 270 son niños, de los cuáles escasamente 97 están escolarizados.

Con estas cifras es fácil imaginar la situación a la que nos tenemos que enfrentar. Intentamos realizar el reparto de la manera más metódica posible y con la ayuda del maestro de la escuela comenzamos a repartir la primeras prendas, pero pronto la situación y la necesidad nos desbordarán, los instintos de supervivencia afloran y nos vemos obligados a recluirnos en la escuela como fugitivos de una situación irreal; allí con el corazón encogido entregaremos las últimas ropas que nos quedan... Con  los recuerdos de las situaciones vividas emprendemos al día siguiente las primeras jornadas del trekking. Polvo, calor y la sorpresa a la vuelta de cada recodo de la senda. El estruendo de aguas tumultuosas que arrastran un mar de piedras nos acompañan hasta que alcanzamos el primer lugar de acampada, Jola.

Otra sorpresa, desde el año 2003 se han construido letrinas, duchas, aseos, se han colocado papeleras y se dispone hasta de luz artificial. Por lo menos el impacto medioambiental se ha visto reducido aunque habrá quien opine que la contaminación visual del lugar que se genera, también debe tenerse en cuenta. Creo que cualquiera de los que visitamos estos lugares hace unos años recordamos la degradación que sufrían entonces. La siguiente etapa la afrontamos con decisión, sabemos que tras ella nos espera una jornada de descanso y la posibilidad, si nos acompaña el tiempo, de poder ver las primeras catedrales del Baltoro. La llegada a Paiyu no nos defraudará y cansados pero satisfechos podremos contemplar el comienzo del Baltoro con sus mudos centinelas de piedra a su lado.  Paiyu  también ha cambiado y satisface encontrar un lugar superpoblado como éste totalmente tan acondicionado; tanto está creciendo que hasta los mismos porteadores con sus donaciones están construyendo una mezquita para poder profesar sus plegarias chiítas antes de entrar en el hielo del Baltoro como hacían con anterioridad. Mañana, seremos nosotros los que daremos nuestros primeros pasos sobre los hielos del Baltoro.’

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