La expedición de Mayencos al GII en el campo base

Continúa la expedición al GII del Club Pirineista Mayencos de Jaca según lo previsto, pero con los sentimientos más aflorados, y es que en las últimas horas un porteador de una expedición polaca ha tenido un accidente y ha tenido que ser el grupo español el que se haya hecho cargo. Entre que cada vez la soledad es mayor, y el reto que tienen delante, los expedicionarios ‘confiesan’ en su diario de internauta cómo se sienten.

Diario de la Expedición

‘Sentimientos a flor de piel: Nos avisan que ha tenido un accidente en el Broad Peak un porteador de altura pakistaní de una expedición polaca, al que llegando al Campo I una piedra le ha golpeado una pierna, y que lo están evacuando a caballo; tranquilamente esperamos su llegada con total inocencia. Fractura de tibia y peroné, el supuesto caballo son las espaldas de su hermano y el riesgo altísimo de perder una pierna si no se le evacua en condiciones. Mientras nuestro médico atiende al herido solicitamos a Islamabad la evacuación en helicóptero. La respuesta nos deja incrédulos y perplejos; su expedición y el resto de expediciones en el Broad han decidido el que no sea evacuado en helicóptero y por lo tanto se desestima nuestra solicitud. Nos ponemos en contacto con nuestra Embajada para que a su vez intente forzar la evacuación con la Embajada polaca. Será inútil y a pesar de la rápida gestión de nuestro embajador y de que como es habitual por desgracia, otras expediciones han hecho la vista gorda, decidimos afrontar nosotros mismos la situación.

Por ello y conscientes del riesgo que implica el que continúe su transporte en pésimas condiciones, acordamos el abonar los porteadores necesarios para proceder a su evacuación en camilla. Rabia, indignación, impotencia, asombro, perplejidad… pero también el corazón agradecido del resto de sus compañeros. Cuando por la mañana todos los porteadores vitorean agradecidos a nuestro médico y nuestra expedición más de uno tenemos que intentar ocultar esas lágrimas que al caer al glaciar rápidamente se convierten en hielo. Como dice el cantautor serán un cardenal más de los funerales de nuestro corazón.

Tal vez sea que los acontecimientos pasados con el porteador de altura paquistaní nos han dejado más sensibles, o a lo mejor será que lo que nos quedaba por vivir simplemente ha hecho que esto sea así: ¿O qué sucede cuando en un día espléndido bajo un cielo limpio, sin una sola nube, alcanzamos la majestuosidad de Concordia y se nos revela colosal e inmenso el K2? Algunos se abrazaran, llorarán y bailaran de alegría. ¿Y qué sentimientos afloran cuando en la grandiosidad de Concordia y en el interior de la pequeñez de una tienda se guarda un minuto de silencio y se canta una jota en memoria de los aragoneses fallecidos en 1995…? ¿Qué emociones estallan cuando se vislumbra por vez primera tras diez años, el altivo GI y la presencia de nuestro compañero fallecido se evidencia con mayor fuerza? ¿Qué aflora en los corazones de todos cuando finalmente se cumple ese sueño añorado e imposible de alcanzar ese lejano Campo Base de los Gasherbrum? ¿Y qué descansa en el interior de uno cuando se cumple ese objetivo de honrar la memoria en forma de placa, del que se nos quedó un 17 de julio de 1996: Tte. Manuel Alvarez, per aspera ad astra? ¿Qué se muere en el alma cuando un amigo se va?

Sí, hoy finalmente tras muchos días de intensa convivencia nos hemos quedados solos y comienza de verdad esta expedición.’

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