La cordada aragonesa intenta el ascenso del Broad Peak, tras luchar contra el viento

Según se recoge en la web de Carlos Pauner, la cordada aragonesa ha sufrido rachas de viento de 100 kilómetros que les han parado por lo que van a realizar un intento para alcanzar el Broad Peak y sale bien y si no irán a por el segundo objetivo.

El montañero jaqués describe así la situación:

"Tras la aclimatación hasta casi 7.000 m, me las prometía muy felices. El tiempo, muy buenoasta entonces, no ha continuado así y tal y como es, caprichoso, ha cambiado y se ha mostrado con su verdadera cara. Ha comenzado a soplar el viento, con fuerza inusitada en altura, superando los 100 km/h. Las tiendas luchan por no salir volando y nosotros hemos comenzado a sentir el frío cortante en nuestros cuerpos. Las predicciones dan una situación de temporal muy fuerte para 5 días y sabemos muy bien lo que esto siginifica. Tedio, espera, debilitamiento y nerviosismo. Las condiciones de la montaña van a cambiar a peor, con nieve blanda y placas de viento.

El esfuerzo allá arriba tendrá que ser inhumano para superar estos avatares, todo esto suponiendo que la racha pase y el sol vuelva a brillar. Siempre es esto así, los periodos buenos acaban justo cuando vas a atacar y los malos se prolongan de forma exasperante, poniendo a en jaque a todo este grupo de seres humanos que nos aglutinamos al pie de esta enorme montaña. Ahora la estrategía tiene que cambiar. La batalla hay que ganarla contra uno mismo y contra el tiempo. Ver nevar durante varios días, sabiendo que esa nieve fresca la vas a tener que atravesar algún día, va debilitando la mente y desmoralizando hasta a los más fuertes alpinistas.

El tiempo pasa lento, casi imperceptiblemente, poniendo a prueba nuestras ganas de leer, de hablar, de pensar, de todo. Ahora hay que ser capaz de hacer dos cosas muy importantes. Por un lado, aislarnos de los estímulos internos, derrotistas, aumentados por la sinergia que se produce por los comentarios de otros expedicionarios, también en la misma línea. Tenemos que creernos que el buen tiempo llegará, que la fuerzas se mantendrán y que el estado de la montaña no habrá empeorado extraordinariamente. Por otro lado, también hay que hacer una selección de los estímulos externos, de aquellos que llegan de nuestro entorno, ahora lejano.

No permitir que problemas o situaciones familiares o de amigos, nos desequilibren. Hay que tratar de capturar aquello que nos haga más fuertes y desdeñar lo que nos debilite, lo que nos haga daño o lo que nos inquiete. Ese aislamiento mental, tiene que llegar a ser férreo, inamovible y mantenido hasta el día de salir. En esta gran partida de ajedrez, nuestra jugada tiene que pasar por concentrarnos tan sólo en el día de la salida, luchar por llegar a ese día con un estado mental aceptable y de esta forma, estar listos para pelear arriba, para entregarlo todo, triunfar y salvar la vida. Personalmente, creo que atacaré subiendo directamente al campo 3 situado a 7.100 m, tras salvar 2.200 m de desnivel, para ese mismo día a la noche, salir hacia cima. Sólo haré este audaz ataque y si no sale, me iré de aquí, poniendo mis ojos en otra montaña cercana. Así tiene que ser y me voy a preparar para ello. El Broad Peak decidirá el resto de la partida. “

La cordada aragonesa la integran, al margen de Carlos Pauner, Javier Abad, Isabel Santolaria, Fran Lorente, Raul Martínez y José Vilalta, si no cae el Broad Peak (8.047 metros), el siguiente será el Gasherbrum II ( GII de 8.035 metros).

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