Ojos de Brujo congregó a 4.500 personas en el primer lleno de los quince años de Pirineos Sur

La lluvia que cayó durante buena parte de la tarde en el Valle de Tena no evitó la primera asistencia masiva de público en la edición de este año, y la XV edición de Pirineos Sur consiguió su primer lleno del año con el concierto del viernes, en el que unas 4.500 personas disfrutaron de una noche que mostró dos corrientes distintas de entender el mestizaje, la de los españoles Ojos de Brujo y la del grupo argentino-uruguayo Bajofondo Tangoclub.

Los artistas montaron una auténtica fiesta en el Auditorio Natural de Lanuza, ante un público absolutamente entregado, mayoritariamente joven, y que se prolongó luego en la sesión de discoteca de la carpa restaurante.

Abrió la sesión Bajofondo Tangoclub, un grupo que, como recordó su líder, Gustavo Santaolalla, hizo su primera actuación precisamente en Pirineos Sur, hace cuatro años, y que desde entonces ha vuelto ya tres veces al festival.

El grupo se ha convertido en este tiempo en una referencia imprescindible de las músicas del siglo XXI, combinando perfectamente innovación y tradición en una simbiosis de los más diversos estilos de la música electrónica (house, dub, hip hop...) con los sonidos tradicionales del tango y la milonga, en una visión amplia y abierta de la música popular rioplatense. Santaolalla definió esta propuesta como “la música que nos representa hoy”, sumando “la música de nuestros padres, la que hemos escuchado siempre en la calle y los taxis con la que nos gusta a nosotros”.

Pero si en los últimos años hay un grupo que ha hecho de la apuesta descarada por el mestizaje su seña de identidad, es Ojos de Brujo. Con una fórmula que bebe del flamenco, pero que suma los estilos más variados, ritmos desenfadados que invitan al baile y consignas reivindicativas, ODB se ha convertido en uno de los grupos españoles más internacionales.

Ojos de Brujo ofreció “hip hop flamenquillo”, como dice una de sus letras, pero que se completa con incursiones en el rap, el reagge. En una fiesta en la que no faltaron momentos de baile y solos instrumentales. La nutrida banda, catorce músicos y bailarines se sumaron en el escenario, mostró además que el directo es una de sus armas, ofreciendo dos horas y media de actuación, y respondiendo a un público que vibró y coreó todas las canciones con las mismas armas. Así, Panko, DJ y cantante del grupo, respondió a los fans del grupo saltando desde el escenario al agua del pantano, como colofón a un concierto que quedará en la historia de Pirineos Sur.

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