En Sallent continúan los "Mercados del Mundo"

Los Mercados del Mundo de Pirineos Sur son un espacio de encuentro, en los que es posible conocer más otras culturas, seguir actuaciones de calle y hasta participar en talleres de iniciación.El aparcamiento de Sallent de Gállego se transforma durante la celebración de Pirineos Sur en un zoco, un lugar de encuentro y un escenario con la instalación de los Mercados del Mundo, una de las actividades paralelas ya tradicionales del Festival, con las que se completa la programación de los conciertos.

Los Mercados del Mundo ofrecen la oportunidad de acercarse a la artesanía, la música y la gastronomía de lugares muy diferentes a través de casi cincuenta puestos de venta en un conjunto variado y multicolor, en el que el único elemento unificador de los tenderetes son los carteles y folletos de Pirineos Sur, que se pueden encontrar en casi todos ellos.

En la nueva calle que forma este mercado se pueden encontrar camisetas, bisutería o adornos, y también productos más peculiares como cajones flamencos, darabukas (tambores típicos del mundo islámico) o material de escalada artesano.

También tienen un especial peso los puestos de comida, que permiten degustar, con solo andar unos metros, tacos mejicanos, empanadas gallega cous-cous marroquí... y acompañarlo de mojitos cubanos, cerveza libanesa o vino de La Rioja.

Así, los Mercados del Mundo no son sólo un lugar para hacer compras o esperar hasta la hora de los conciertos, sino que se convierten en uno de los elementos que definen el Festival, porque contribuyen a mantener el ambiente y la participación del público y porque responden al espíritu de integración cultural que define a Pirineos Sur. No sólo es posible acercarse a otros países a través de elementos como su gastronomía; sino que permiten estampas como ver una partida de guiñote justo enfrente del responsable de uno de los puestos de venta retando a los visitantes (y ante un buen número de curiosos) a una partida de mancala, el más popular de los juegos de tablero africanos.

Además la zona de venta se prolonga con el espacio de información y venta del Festival y con la carpa donde se puede visitar la exposición fotográfica “Tres kilos de café”, dedicada al músico Manu Dibango.

Música en el Mercado

En un festival dedicado a la música, los Mercados del Mundo no podían ser ajenos a las actuaciones; los pasacalles y los talleres de iniciación son otras dos actividades paralelas del Festival que se desarrollan en este espacio y que contribuyen a su animación en los días de mayor afluencia.

Así, el público puede asistir a mediodía y por la tarde a las actuaciones callejeras que programa la organización. El pasado fin de semana fueron la Banda del Surdo y la Hermandad Occitano-aragonesa quienes tocaron sus músicas; el próximo viernes y el sábado será el turno de los Dulzaineros del Bajoaragón; y más adelante se podrá escuchar a Zorabiok y Timbalao.

La otra posibilidad que se ofrece es no sólo escuchar, sino convertirse en intérprete, en una de las propuestas que tiene más respuesta de los asistentes. En los talleres de iniciación, que se celebran al mediodía, cualquiera que se anime puede sumarse a una clase práctica de música o baile.

Después de haber dado oportunidad a todo el que se animó de dar sus primeros pasos como intérprete de percusión, esta edición de Pirineos Sur ofrecerá en los próximo días lecciones de disc jockey, dulzaina, txalaparta, capoeira y batucada.

Por último, este año la vecina carpa donde se celebran los conciertos nocturnos se ha sustituido por un recinto al aire libre, lo que facilita que el público se mueva entre estos dos espacios. De esta manera, los Mercados del Mundo son un espacio de animación desde la mañana hasta bien entrada la noche.

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