El pop africano con Salif Keita en Lanuza

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Considerado la voz dorada de África, es uno de los grandes impulsores del afropop y el primer africano nominado a un premio Grammy, y Tony Allen, el batería que creó el sonido afrobeat, componen el cartel de este jueves dentro de Pirineos Sur en el concierto titulado África 1, ya que supone el inicio a tres noches dedicadas a los músicos del África negra en el Auditorio Natural de Lanuza.

La calidad de su voz, que le ha valido el sobrenombre de “la voz dorada del África” y su presencia en el escenario han dado a Salif Keita reconocimiento mundial, tras unos comienzos especialmente difíciles por ser albino (lo que en Malí lo convertía en la encarnación de un poder maligno) y por la oposición de su familia a ser cantante, considerado un oficio de clase inferior.

Tras pasar por distintas formaciones pioneras en la incorporación del sonido electrónico a la música mandinga, el cantante se trasladó a Europa, donde comenzó una exitosa carrera en solitario, de la que el último fruto es el álbum “M’Bemba” (ancestro), el primero que ha grabado en su país natal, y que supone una vuelta a sus raíces y su historia.

Salif sintetiza en su música todas las influencias de 35 años de carrera, uniendo en una perspectiva africana rock, soul, canción francesa o ritmos afrocubanos, con una orientación que va de lo melódico a lo más bailable.

El cantante estará acompañado de músicos por el guitarrista Ousmane Kouyat, con el que grabó sus primeros trabajos, y una banda en la que conviven los instrumentos eléctricos con otros tradicionales como el calabash, y con la bailarina Sékou Amala Keita.

Antes será el turno del nigeriano Tony Allen, que en los años 70 grabó junto a Fela Kuti algunos de los mejores discos del funk africano, en los que los dos artistas crearon el afrobeat, una mezcla de los ritmos tradicionales yorubas con el jazz, y letras reivindicativas, que actualmente es clave en la vanguardia electrónica.

La virtuosidad de Allen a la batería fue una de las claves de su éxito, como prueba la anécdota de que cuando abandonó el grupo en busca de un mayor reconocimiento, tuvo que ser reemplazado por cuatro baterías.

Continuo innovador, Tony Allen sigue siendo uno de los grandes maestros de los ritmos del mundo, que en sus composiciones sigue ofreciendo ritmos sueltos y feroces, al frente de una banda de avezados músicos.

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