El Valle del Aspe y Jaca renuevan su "Tratado de vecindad"

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Jaca y las tres localidades francesas más cercanas a la muga de Somport, Urdós, Cette-Eygun y Etsaut, van a ratificar el tratado de vecindad que regula el aprovechamiento de los pastos del Puerto de Astún. El acto, de origen medieval, es una especie de jornada lúdica de hermanamiento y acercamiento entre los habitantes del valle del Aspe y el del Aragón.

El tratado se ratificará este sábado 22 de julio, en la frontera de Somport, con los máximos representantes políticos de las cuatro localidades que se benefician del acuerdo, los alcaldes de Jaca, Urdós, Etsaut y Cette-Eygun. Los actos comenzarán con el reconocimiento de mugas, a las 11 de la mañana, en lo alto del puerto, y la firma del tratado, en el consistorio de Cette-Eygun, localidad organizadora de la renovación de este año, una hora después. A la una y media de la tarde está previsto un almuerzo en el Chateau d’Avance de esta misma localidad.

La existencia de este tipo de tratados entre valles de las dos vertientes del Pirineo se remonta a más allá del medievo. Las diferencias geográficas existentes entre las dos zonas hacía que los pastores se trasladaran a los pastos del país vecino para alimentar a su ganado o bien para abastecerse de agua o leña, como en el caso de este acuerdo.

El del Puerto de Astún se remonta al siglo XII, concretamente la mención más antigua data de 1.131, cuando el Rey Alfonso I de Aragón concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Aunque casi siempre ha habido un buen entendimiento entre las dos vertientes pirenaicas, hubo épocas en que no fue así y se prohibió a los franceses el disfrute de los terrenos, como ocurrió el 18 de julio de 1397, cuando los éstos tomaron partido a favor del Conde de Foix contra el entonces rey de Aragón, Martín el Humano.

Este privilegio fue devuelto a los ganaderos vecinos bajo el reinado de Fernando el Católico, en el siglo XVI, quién otorgó a Jaca la propiedad “indiscutible y para siempre” del territorio de Astún, en 1513. Pero esto suponía una limitación al acuerdo firmado entre la ciudad de Jaca y los valles del Aspe, por lo que la ciudad jacetana se comprometió a la entrega anual de cien sueldos jaqueses. Este tributo nunca se modificó, aunque sí fue completado por medio de acuerdos de ayuda mutua.

La ratificación de este acuerdo tiene un carácter anual y cede el aprovechamiento de estos pastos por un periodo de dos años a los españoles y de uno a los franceses. Como ya sucedía en otros valles que se regían por facerías, el puerto de Astún tenía una jurisdicción especial para regular los desacuerdos e infracciones cometidas, en la que se dice que cada uno de los citados, demandantes y acusados, debía comparecer el 12 de julio (el mismo día de la feria), a las 10 de la mañana, acompañados por sus síndicos, y éstos provistos de poderes; que la justicia se administraba por un tribunal constituido al efecto, que la multa se pagaría “sin gracia ni pena”.

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