La cordada aragonesa "sin la cima" del Broad Peak

Tras el intento “sin éxito” de atacar, el fin de semana, la cima del Broad Peak a causa de la cantidad de nieve caída en los últimos días, la expedición aragonesa se encuentra de nuevo en el campo base tras pasar tres jornadas de ventisca a más de 7.000 metros.

La página web de Carlos Pauner ofrece la última información sobre los montañeros aragoneses.

“Estoy de nuevo en mi campo base, cansado, destruido, y sin la cima. Tras aguantar 3 días de ventisca a 7.100 m, cuando finalmente paro el viento, salimos hacia la cima, llenos de ilusión y de esperanza, pero la nieve recién caída y el desgaste sufrido por pasar tantos días en altura, hicieron su efecto. Era una requerimiento demasiado alto para unos cuerpos maltratados por la vida en la altura.

Nuestra estrategia fue la correcta, a tenor de los partes meteorológicos que manejamos. Luego, la montaña hizo sus caprichos y durante 3 días, allá arriba, sólo hubo viento y desolación. No obstante, aguantamos, comiendo lo poco que el cuerpo te permite a esa cota, pasando horas interminables acurrucados en nuestro agujero, soñando con que parase el viento y tuviésemos una oportunidad. La tuvimos, pero demasiado tarde, cuando ya nos encontramos demasiado debilitados por la altura.

Salimos a la noche, abrimos huella en una nieve pésima y finalmente, a las 2 de la mañana, decidimos que no teníamos opciones de llegar de esta forma con garantías a la cima y dimos marcha atrás. Dormimos unas horas en nuestro demasiado conocido campo 3 y luego volvimos al campo base, a la vida, al confort, a lo que ahora es nuestro hogar.

Ahora hay que tratar de recuperarse, de planear nuestro futuro, de conseguir salir de este letargo en que nos ha sumido la montaña. Hoy o mañana tomaremos la decisión, en función de la meteo prevista, en función de la energía que nos quede en nuestro interior. Tenemos varias opciones y vamos a tratar de elegir la más coherente.

Ahora no quedan fuerzas para nada, sólo para dejarse llevar, para guiarse por sensaciones, para asimilar el correctivo que nos ha impuesto esta montaña. Todo lo que podamos decir estará muy bien, pero la realidad es que estamos aquí abajo, sin la cumbre en el bolsillo, pese a haber hecho un derroche de paciencia y aguante sin límites. Todo esto pesa sobre nosotros como una gran losa de roca. Esa es la realidad. No corren buenos tiempos para nosotros en este rincón del mundo.

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