La Clásica

José Luis Rodrigo

Se paro en la 33 edición y ya no siguió nunca. Con la llegada de las fiestas y Santiago me acuerdo de la Clásica ciclista. Los recuerdos de la victoria de Segundo Goicoechea y la alegría de mi padre que le entrenaba, del viaje a las fiestas cada año, de mi hermana nacida en Puente Sardas, del madrugón para bajar a la Plaza del Pilar, el almuerzo, la cinta que grabábamos y que no debía faltar nunca con los anuncios para la megafonía, la charrada a pie de ruta con Andrés Alcaraz, Emilio Gracia, Flores, Carmelo Urieta.... o las “negociaciones” de Luis Fernando Allué y Manolo Cajal con Escartín para que formase parte de la nómina de inscritos. ¡Tantos recuerdos!, ¡tantos años!.

Horas de trabajo, ilusiones, tantas emociones que se vieron superadas por caballero poderoso don dinero. El C.C. Sabiñanigo organizaba una prueba que fue uno de los referentes para muchos profesionales y para el ciclismo Español.

Primero la Zaragoza-Sabiñanigo, luego la Huesca-Sabiñanigo y finalmente la Clásica de Sabiñanigo. Ulrich , Indurain, Delgado, Rominger, Escartin......... por citar algunos nombres pasaron por la meta de la calle Serrablo. Escartín y su victoria con De la Santa de la mano. ¡Que recuerdos!.

En su palmares y en la nómina de inscritos los mejores ciclistas del mundo tanto nacionales como extranjeros y una larga lista de noticias con grandes éxitos y algún problema como el plante de los ciclistas en el túnel de la Manzanera en un momento en el que los corredores reivindicaban mayor seguridad en las carreteras.

Corría el año 67, cuando un grupo de aficionados al ciclismo, decidió en una cena de navidad ,en el Hostal Alpino de la localidad, plantear esta carrera. Luis Muñoz, Antonio Salazar, Emilio Gracia y el juez árbitro Flores maduraron la idea que empezó a desarrollarse rápidamente con el apoyo de la Española.

Ahora, después de casi 40 , la Clásica no existe ya que el Ciclista Sabiñanigo tomo hace unos años una decisión muy dura, enterrar un acontecimiento deportivo que dio a la población un gran prestigio y que ha sido el corazón del cuño que ha sellado la capital del Altogallego con el ciclismo. Fue bonito mientras duro. Ahora nos ilusionamos con la Quebrantahuesos y ¡ojalá! un mundial.

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