Los vecinos de la muralla ceden parte de sus viviendas para que se rehabilite el monumento

Acuerdo histórico el que ha firmado el Ayuntamiento y todos y cada uno de los vecinos del entorno de la muralla por el que ceden un pasillo de ocho metros de ancho para que se pueda intervenir en el monumento y recuperar su esplendor de antaño. El consistorio quiere derribar este mismo año los elementos que se encuentran en ese pasillo y que hoy se apoyan en la muralla, para, posteriormente, proceder a la rehabilitación propiamente dicha.

El Ayuntamiento y la DGA tendrá diez años para rehabilitar la muralla, si no fuera así el pasillo que ahora los vecinos han cedido a cambio de elevar la edificabilidad de sus propiedades, revertiría en sus hasta ahora propietarios.

El alcalde, visiblemente satisfecho, anunciaba, tras la firma del convenio, que este mismo año el Ayuntamiento ejecutará el derribo de los elementos que se encuentran en el futuro pasillo, como son corrales y garajes, para después realizar el cerramiento de las viviendas con la nueva linde, dejando así vía libre a la rehabilitación del monumento, rehabilitación que será financiada por la DGA.

Primero será necesario un estudio arqueológico en profundidad, estudio que ya se inició por la zona del aparcamiento de la calle Desengaño, una propiedad municipal y que ahora continuará por el resto de la muralla.

Después se diseñará un plan de actuación para, posteriormente, pasar a la rehabilitación.

El acuerdo que el Ayuntamiento ha logrado rubricar con los vecinos de la muralla ha costado 10 años y es valorado por los propietarios de muy distinta manera. Unos dicen que se han visto obligados a firmar por las amenazas de expropiación, otros dicen que han efectuado un acto de generosidad para con la ciudad que permitirá la puesta en valor de un monumento histórico como la muralla.

El hecho es que el acuerdo está firmado por todos y cada uno de los propietarios y que se abren buenas expectativas para el futuro del monumento.

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