CHA propone restaurar y mejorar los Gigantes y Cabezudos de Huesca

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Chunta Aragonesista ha emitido una propuesta a la Alcaldía del Ayuntamiento de Huesca en la que plantean que el consistorio lleve a cabo la restauración del grupo de Gigantes y Cabezudos de la ciudad de Huesca después de estas Fiestas de San Lorenzo, ante el actual estado de deterioro en el que se encuentran. Los nacionalistas instan también al equipo de gobierno a que estudie la posibilidad de ampliar la comparsa con una pareja más de gigantes y otra de cabezudos.

CHA propone también que se restaure la figura del “Caballico” y se contemple la posibilidad de crear otra, de manera que el conjunto vuelva a contar con dos caballos.

Los nacionalistas instan a que se investigue en que consistían las caretas que en el siglo XVIII acompañaban a la comparsa y se valore la conveniencia o no de realizar reproducciones. Además, piden que se recuperen las coplillas que los personajes de la comparsa cantaban al estilo de la mojiganga grausina, así como la música de gaita boba de acompañamiento y los pasos de baile que efectuaban los diferentes personajes cuando se detenían; y que se habilite un espacio adecuado para poder almacenar en buenas condiciones todos los elementos de la comparsa entre una salida y la siguiente

Los Gigantes y Cabezudos de Huesca tienen una historia oficial que recoge los documentos del Concejo Oscense y otra popular que se entronca con un origen medio mitológico. De todas formas, no se sabe con exactitud desde cuando desfilan los Gigantes y Cabezudos por nuestras calles, aunque las primeras noticias datan de las cuentas del Concejo en 1663.

Un siglo más tarde los cuatro Gigantes, Cabezudos, Caballicos y Caretas presentaban síntomas de evidente vejez y fue Valero Sola, conocido pintor y escultor oscense, quien se encargó de su arreglo.

El origen de la comparsa actual se remonta al 23 de julio de 1860, cuando el Ayuntamiento toma la decisión de formar un nuevo grupo. En 1893 hay ligeros cambios: los dos gigantes pasan a ser los reyes Alfonso el Batallador y Pedro I y las figuras femeninas la Chesa y la Fragatina. El resto de la comparsa son los “caballicos” (que se convierten en los heraldos al haber perdido los dos Gigantes esa función), la “agüeleta” el “agüelo” el “negrico”, el “inglés” y el “señorito”.

En 1986 se remodelaron para hacerlos más ligeros y manejables; se realizaron en fibra de vidrio y aluminio sin variar ni un ápice su tamaño y en 2001 se cambiaron los materiales de algunas partes del vestuario por tejidos más livianos con el fin de hacerlos más operativos.

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